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Cuando necesitamos distanciarnos y no sentir las emociones que nos transfieren los demás. La Ecpatía.

 

      Desde hace algunos años, recibimos un mensaje  desde la sociedad, de manera constante, la necesidad de que nos entendamos los unos a los otros emocionalmente hablando, que seamos capaces y potenciemos la capacidad empática. Lo que quiere decir, que sepamos interpretar las emociones “del otro” sin que nos lo verbalice, que sepamos ponernos en su lugar, en sus zapatos. (Aunque lo haremos desde nuestro punto de vista, entendiéndolo desde nuestras personales vivencias o circunstancias). Es una de las claves para conectar con otras personas, para comunicarnos, para crecer como sociedad. Pero entiendo, que hay una segunda parte de ese mensaje que no se infiere, que se está tardando en reflejar, y es que la capacidad empática debe estar equilibrada, sentir dentro, estableciendo unos límites que nos ayuden a sentir fuera, a saber ponernos en nuestro propio lugar. Que el contagio emocional provocado por otros no anule nuestras propias emociones, no distorsione nuestro propio sentir.

 

      “Un monje imbuido de la doctrina budista del amor y la compasión por todos los seres, encontró en su peregrinar a una leona herida y hambrienta, tan débil que no podía ni moverse. A su alrededor, leoncitos recién nacidos gemían intentando extraer una gota de leche de sus secos pezones. El monje comprendió perfectamente el dolor, desamparo e impotencia de la leona, no sólo por si misma, sino, sobre todo por sus cachorros. Entonces, se tendió junto a ella, ofreciéndose a ser devorado y así salvar sus vidas.”

 

     Esta pequeña historia puede ayudar a entender los peligros de extralimitarnos, de no distanciarnos o no establecer unas pautas de auto-cuidado emocional. Es necesario regular nuestra capacidad empática, limitar su expresión cuando puede ser perjudicial para nosotros. (autocuidado). Aunque este tema puede abrir críticas en torno a los conceptos de “egoísmo”, “altruismo” o de juicios de valor sobre lo que significa mirar hacia uno mismo, atenderse y cuidarse para poder después cuidar de los demás.

 

 

       Según el catedrático de Psiquiatría J.L. González de Rivera,


Empatía es la capacidad para comprender, ser consciente y sensible a los sentimientos de otra persona sin que los hayan explicado de forma explícita “ponerse en los zapatos del otro”, como comúnmente se suele decir, aunque se hará desde la propia perspectiva de uno, de sus vivencias y experiencias. Esta capacidad se considera como una habilidad en las relaciones humanas.

 

Ecpatía es un nuevo concepto, complementario de empatía, que permite el apropiado manejo del contagio emocional y de los sentimientos inducidos. Proceso mental voluntario de exclusión de sentimientos, actitudes, pensamientos y motivaciones inducidas por otros.

 

     Hablamos por tanto de un estado compensatorio de la empatía, necesario en ocasiones, para ponernos en nuestro lugar, analizar  e identificar nuestras emociones, nuestro sentir y pensar, al margen de las influencias externas, evitando que nos inunde un fuerte sentimiento ajeno. No me refiero con ello a una pose de frialdad, de tratar de ser duros o indiferentes ante el sufrimiento de otros. Trato de expresar la necesaria protección y responsabilidad sobre nuestro propio cuidado.

 

    Si por ejemplo acudimos a acompañar a un amigo o familiar, al hospital, a un funeral,… u otra circunstancia parecida, nuestra ayuda pasaría por “estar ahí” y entender su malestar. Percibiríamos sus nervios, su tristeza, su miedo o preocupación sin que apenas lo mencionase. También podemos tratar de comprender qué se nos mueve por dentro en esos momentos, qué instantes revivimos o cuál es nuestro particular estado. Pero si dejamos que su tristeza o miedo nos inunde, nos contagie puede que no seamos un apoyo consistente, una mano que agarrar, un consuelo, sino un peso más, sólo un reflejo de sus emociones. Una manera, por tanto, de frenar el estrés emocional, de evitar que el dolor nos bloquee o de poder actuar en determinados contextos laborales, como el sanitario, humanitario, educativo, etc.

 

    Encontrar un punto de equilibrio es entender ambos conceptos, aprender a ver varios puntos de vista, propio y ajeno, para comprender las múltiples posibilidades de una misma vivencia compartida, cuidándonos y apoyando a los que nos rodean.

 

Victoria Sánchez Mújica

Psicóloga clínica/ de la salud

Psicoterapeuta y responsable de proyecto

 

Publicado:16 mayo, 2017 | Comentarios: 0

Una nueva realidad: Aprendiendo a convivir con la celiaquía.

El pasado 20 de abril ofrecí una charla, organizada por ACECAN (Asociación de Celiacos de Cantabria) y con la colaboración del Ayuntamiento de Bezana, para personas interesadas y socios. Quiero agradecer el espacio  y los medios que se dedicaron, así como la afluencia de personas interesadas y la participación de los asistentes.

 

“Cuando la familia convive con una enfermedad crónica.

Gestión emocional de la celiaquía.”

 

 

Breve resumen de la charla que servirá como recordatorio o como reseña para aquell@s que no pudieron asistir:

 

¿Qué sucede emocional y psicológicamente cuando en la vida de una persona aparece un nuevo elemento a tener en cuenta: La enfermedad, la pérdida o afectación de la salud?

 

 

1.- La enfermedad no afecta sólo al sujeto que la padece sino a todo su entorno, provocando tensiones en la familiar y círculo cercano.

2.- Cada día aumenta el número de familias a las que le afecta una enfermedad crónica (de diversa índole) , y el tiempo de afectación, a su vez, es cada vez mayor.

3.- Las familias necesitan un guía, un mapa para para aprender a convivir con la enfermedad, recibir apoyo y mirar la situación bajo un prisma de normalidad.

 

Estas nuevas circunstancias, provocan una vorágine emocional en los afectados, ya sean niños o adultos, que se enfrentan a un proceso de afrontamiento, a diversos cuidados o tratamientos a largo plazo. Negación, dudas, confusión, tristeza, enfado, culpa, desesperación, rabia, frustración, miedo, incertidumbre, incredulidad… son algunos de los ejemplos emocionales que se pueden sentir y experimentar en diferentes fases de la enfermedad, siendo la persona diagnosticada o alguien muy cercano a él/ella. En este proceso es clave, el entendimiento, la aceptación, y la gestión de las emociones, además de obtener información al respecto (por ejemplo de la asociación de pacientes de referencia, como es el caso), pedir ayuda si es necesario y recibir apoyos aportando una carga de normalidad, pero evitando que estos estados o sentimientos nos paralicen o bloqueen, tratando de regular respuestas como la ansiedad o el estrés que conlleva este tipo de procesos.

 

¿Cómo afecta el cambio segun sean niñ@s, adolescentes o adultos?

 

 

Las reacciones ante el diagnóstico se pueden dividir entre: Alivio o Impacto, dependiendo de cómo se haya vivido la etapa pre-diagnóstica, su duración, nivel de ansiedad  o preocupación sentida, malestar o intensidad emocional, así como otros factores como la sintomatología, las sospechas previas o la sensación de alarma.

 

 

Fases por las que transitan las personas diagnosticadas:

 

 

Gestión emocional:

Aspectos más relevantes a tener en cuenta. Algunos de las sensaciones o sentimientos predominantes en pacientes celiacos  son el temor, la vergüenza, el aislamiento, la preocupación por molestar, estado de alerta constante, deseo de mostrar una buena imagen sentir que son olvidados o descuidados, no querer llamar la atención, evitar hablar del tema, sobre todo ante las dificultades más palpables como comer fuera, viajar o situaciones vividas en el ámbito laboral.

 

Recordemos que “comer”, no es sólo alimentarnos, sino compartir momentos con otras personas, relacionarnos, sentir, comunicarnos… de ahí nacen algunos de los impedimentos que estos pacientes y sus familias, perciben en su día a día.

 

 

 

¿Cómo afrontamos los cambios?

Normalmente hay una mezcla de conductas de afrontamiento de diverso tipo. ¿Con cuáles te sientes más identficad@?

 

Cuidadores:

Especial atención a los cuidadores y cómo les afecta la enfermedad de la persona a la que cuidan,  y los cuidados y preocupación que sienten a lo largo de la misma.

 

 

Para concluir debatimos en torno a las dificultades de esta enfermedad crónica y de lo que supone como circunstancia vital para la vida de los pacientes, dificultades muy ligadas a las relaciones, a la convivencia en sociedad. Además de añadir algunos datos de los últimos estudios en cuanto al impacto d ela enfermedad en la calidad de vida de pacientes y familiares.

 

 

 

Gracias a todo@s por participar y por la confianza depositada!!

 

 

Victoria Sánchez Mújica

Psicóloga clínica/de la salud Ca-00818

Psicoterapeuta familiar y de pareja

Responsable de Proyecto Acompasados

Publicado:2 mayo, 2017 | Comentarios: 0

Hablemos sobre depresión

Un artículo que he escrito para la web de Fundipp (Fundación para la Investigación en Psicoterapia y Personalidad), podeis leerlo también pinchando el enlace http://fundipp.org/mitos-depresion/

 

 

La OMS ha dedicado este año el Día Mundial de la Salud,  ayer  viernes 7 de abril, a la depresión, una acompañante silenciosa instalada en miles de hogares en España, con el lema “Depresión, hablamos de ello”.

 

Que nos sirva para reflexionar en esta fecha , la información que desde esta entidad se traslada, “ la psicoterapia puede ser tan efectiva como los fármacos en el tratamiento de la depresión, convertida en la mayor causa de mala salud y de discapacidad en el mundo con 322 millones de personas afectadas”. Una afirmación que suma en claridad, en transparencia, en orientación a los pacientes y las familias, y en compromiso con la salud.

 

Relevante nuestra tarea como profesionales, especialmente acercándonos a fechas tan significativas para los sectores de la salud y público en general, aportando información fidedigna sobre la enfermedad y además de desmitificarla conceptualmente, para acercar a la sociedad una visión más realista de esta enfermedad.

 

 Depresión y enfermedades crónicas:

 

 

 

Mitos sobre la depresión:

 

– Los antidepresivos son la única opción. Se manifiesta de diferente manera en cada persona y en estos momentos existen varias alternativas de tratamiento. Recordemos la afirmación de la OMS de hace unos días, que señala la psicoterapia como un tratamiento eficaz al mismo nivel que los psicofármacos.

 

– Hablar de la enfermedad la empeora. Expresar, compartir lo que se siente y experimentan los pacientes es de gran ayuda para conocer la enfermedad, y para mejorar la calidad de vida de los afectados, además ser muy positivo en la adherencia al tratamiento y en la perspectiva social.

 

– Los tratamientos no están adaptados y duran de por vida. Siguiendo con la explicación anterior, existen diferentes tratamientos, adaptados a la sintomatología presentada, además de ser de duración determinada.

 

– La predisposición genética indica que se hereda la enfermedad en el 100% de los casos. La predisposición genética a la depresión puede aumentar la probabilidad de desarrollar la enfermedad entre un 10 y un 15 por ciento.

 

– Sólo la padecen mujeres. En España, el riesgo de que la población general desarrolle, al menos, un episodio de depresión grave a lo largo de la vida es casi el doble en mujeres (16,5%) que en hombres (8,9%).

 

– Los síntomas emocionales son las únicas características asociadas a la depresión. Otras manifestaciones a comentar son: taquicardia, nauseas, mareos, dolores crónicos, eccemas, cansancio, fatiga, alteraciones en el sueño o apetito, variaciones de peso, sudoración… y un largo etcétera.

 

– No está considerada una enfermedad médica. Sí, lo está, pese a las dificultades a la hora de reconocer su sintomatología o diagnosticarla. Es una enfermedad que afecta la calidad de visa de las personas que la padecen y la de su entorno. Las etiquetas, estigmas carentes de información, evidencian la problemática social en torno a la enfermedad y dónde hacer hincapié en fechas como hoy. Los síntomas son reales y abarcan área psicológica, emocional, física y relacional.

 

– Es un signo de debilidad. Esta etiqueta conlleva convivir con la enfermedad desde el silencio y la ocultación, dificultando por tanto el tratamiento, su adherencia y la comprensión de la sintomatología por parte de pacientes y familiares.

 

– Tristeza y depresión, son los mismo. A menudo se considera la tristeza como un síntoma de la enfermedad, pero no es el único, además de ser una emoción pasajera, suele ir acompañada de tensión, sensación de vacío, apatía…etc.

 

Porque aportar información al pacientes implica potenciar su adaptación y fomentar la adherencia a los tratamientos además de la confianza en los profesionales, sintiendo una sensación de control respectoa las nuevas circunstancias vividas, que optimizarán su actitud.

 

Fdo. Victoria Sánchez Mújica

Psicóloga clínica y de la salud

Psicoterapeuta familiar y de pareja

Publicado:8 abril, 2017 | Comentarios: 0

Necesidades, emociones e interpretaciones. Resolviendo conflictos personales.

         El pasado viernes ofrecí una charla sobre “Los conflictos personales y nuestra implicación”. Abordamos varios temas, gracias a las aportaciones de los asistentes y de sus preguntas. Me parece reseñable resumir algunos de ellos aquí. Como por ejemplo cómo entendemos los conflictos interpersonales.

 

 ” Las personas construyen su mundo personal

mediante su interpretación de los acontecimientos.”  Kelly.

 

 CONFLICTO es un choque entre diferentes necesidades o ideas, intereses contrapuestos que son confrontados. Pero además, son inevitables, forman parte de nuestra vida, una gran fuente de aprendizaje. Implican cambios, mejoras. No son ni negativos ni positivos, dependen de cómo sean manejados.

 

Desde la superficie, lo que cada uno aprecia de los conflictos en los que está inmerso son aspectos como la posición de cada implicado, las justificaciones o argumentos expuestos o las expresiones. Pero que hay debajo… ???

 

 

A la hora de analizar la situación, de estudiar nuestra percepción y de tratar de vislumbrar opciones, alternativas o posibles soluciones, hemos de tener claro qué está bajo nuestro control y qué aspectos no lo están.

 

 

           En muchas ocasiones el detonante que hace visible las diferencias de intereses entre dos personas, es sentir la frustración o irritación (de una de las partes), experimentadas en una conversación con el “otro”, al haber sentido la necesidad de que lo escucharan o al no haberse cumplido sus expectativas. Cómo percibimos los conflictos, la subjetividad, las fallas en la comunicación, las presiones internas y externas, las diferencias de caracteres o de historias vitales, o las necesidades instisfechas son fuentes importantes para que salgan a la luz conflictos, para que se manifiesten diferencias latentes entre dos personas.

 

Pasos a seguir ante un conflicto:

 

A) a.1.- Reconocer y aceptar lo que nosotros sentimos.

     a.2.- Respetar las emociones de los demás. Detrás de las emociones hay necesidades no satisfechas de todo los implicados en el conflicto, y hemos de tener en cuenta que las necesidades de los seres humanos seres             comunes.

 

B) Qué pienso en esos momentos de tensión, tras los enfrentamientos o discusiones. Qué pensamientos genero ante las  dificultades.

       b.1.- “yo tengo la culpa”.

       b.2.-  “la culpa la tiene el otro”. (por ejemplo).

 

C) Dejar de buscar culpables en el conflicto y expresar: qué he vivido, cómo me he sentido, cómo lo interpreto y qué me hubiese gustado que pasara (con propuestas para el futuro). Hemos de describir nuestro estado emocional y mental en el conflicto para después tratar de resolverlo, sin hablar desde el enfado o la rabia, y para lograr, además, escuchar al otro activamente.

 

” Tres cuartas partes de los infortunios y malentendidos del mundo,

desaparecerían si nos pusiéramos en la piel de nuestros adversarios

y comprendiésemos su punto de vista.” M. Gandhi.

 

Victoria Sánchez Mújica

Psicóloga – Psicoterapeuta

Responsable de proyecto

Publicado:21 marzo, 2017 | Comentarios: 0

Conflictos personales. ¿Cómo afrontarlos?

Muchos son los conflictos a los que nos enfrentamos en nuestro día a día, que buscamos resolver. Algunos se instalan en nuestra mente y no podemos dejar de darles vueltas sin aportar solución alguna. A raíz de otros se provocan desequilibrios en las relaciones personales, malestar, rabia, tristeza, enfado… Algunos de los citados conflictos podrán ser resueltos y otros no, pero todos conllevan un proceso de aprendizaje que nos ayudará a evolucionar como personas.

 

 

Antes de enfrentarnos a un conflicto conviene saber qué sentimos, identificar nuestras emociones, hacer una lectura desde los diferentes puntos de vista, objetivamente, sin buscar culpables, entender a quién o quiénes afecta y buscar alternativas, motivos para el acuerdo, propiciando situaciones óptimas para todos los implicados (amigos, pareja, familia, compañeros) dependiendo del ámbito en el que se ha desarrollado ese conflicto puntual. Tengamos en cuenta que los resultados de nuestros conflictos más personales nos pueden afectar seriamente, minando la autoestima, provocando inseguridad, pérdida de relaciones personales, ansiedad, estrés, estados mentales de confusión o victimismo,…y un largo etcétera.

 

Algunas de las claves son: la confianza en uno mismo, la capacidad de análisis, las habilidades sociales, la gestión emocional, la comunicación con los otros, o entender otros puntos de vista. Todas ellas herramientas a aprender, a entrenar, a fomentar.

 

 

A propósito de este tema os invito a asistir y participar en la charla gratuita que ofreceré el viernes 17 de marzo a las 20.30h en C/Isaac Peral 4, bajo (Centro Espacio Raíces) Santander. Aforo limitado.

“Resolución de conflictos personales”

 

En ese espacio tendremos la oportunidad de hablar sobre nuestra implicación en los conflictos más personales, más cercanos (de pareja, amistades, en la familia, en el ámbito laboral o incluso con uno mismo), aprendiendo a ver cómo nos afectan, qué aportamos nosotros, con qué actitud los afrontamos y qué podemos hacer para resolverlos. Entendiendo, qué elementos están bajo nuestro control comenzando esos cambios desde el “yo” para llegar a “los demás”.

 

Siendo los protagonistas en un proceso de construcción,

en un proceso de cambio.

 

Victoria Sánchez Mújica

Psicólogaclínica/de la salud Ca-00818

Psicoterapeuta familiar y de pareja

Publicado:7 marzo, 2017 | Comentarios: 0

Aprendiendo a gestionar el estrés. Resumen de una charla (19-01-17)

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“Se vive una situación de estrés cuando una persona PERCIBE las demandas de su entorno y los RETOS que le vienen impuestos o que ella misma se ha AUTOIMPUESTO, superan su capacidad para poder afrontarlos con éxito percibiendo como única alternativa, que dicha situación es INCONTROLABLE, poniendo en peligro su estabilidad física o psicológica”.

 

Con esta definifión comenzó la charla de ayer, cuyo título llevaba la palabra aprender, por su carácter práctico e intriductorio, al tema del estrés y cómo lo vivimos o sentimos.

 

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Tengamos en cuenta que ante una situación amenzante, de peligro, de tensión o preocupació somos nosotros los que lo valoramos con esos criterios, o lo percibimos como más llevadero, liviano, sin importancia,… Es por esta razón, que PODEMOS aprender a gestionar el estrés, porque depende de nosotros y de nuestra manera de entender lo que sucede a nuestro alrededor. (Salvo aquellas situaciones cuya reacción de estrés es inevitable, aunque en ellas también podríamos trabajar suavizando nuestra manera de tomarnos las cosas).

 

“Lo que nos altera no son las cosas en sí, sino lo que pensamos de ellas”.

 

Las dos claves a tener en cuenta en los procesos de estrés:

 

1) Informarse. Investigar, buscar información (de fuentes fiable, fidedignas, de profesionales de la salud) acerca de la temática. Nos clarifica qué es el estrés, cuáles son las señales de alerta a las que prestar atención, acabar con las leyendas urbanas que negativizan nuestras reacciones psicofisiológicas, la sobreactivación corporal (entre otros aspectos).

 

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2) Auto-observación: Prestar una especial atención a cómo pensamos , sentimos o vivimos. Nos dará pistas para averiguar en qué situaciones nos afecta el estrés, o cómo percibimos una amenaza, qué capacidades creemos tener o cuál es nuestra manera de afrontarlo. a partir de ahí existen diferentes técnicas y estrategias que podemos aprender para gestionar el estrés.

 

 Tópico muy extendido y abordado en la charla de ayer: “El estrés es malo, nos perjudica y debemos evitarlo.” Debe existir un equilibrio entre la ausencia y el exceso de tensiones, de la misma manera que debe existir entre el descanso y la actividad. Es por ejemplo el estrés el responsable de que nos levantemos por la mañana al escuchar el despertador, es un principio de supervivencia. Por ello, no debemos denostarlo.

 

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Como podemos apreciar, las señales de alarma destacadas en la imagen, tienen mucho que ver con nuestra manera de percibir y de entender el mundo que nos rodea, con conductas de rumiación, de exceso de preocupación (no reflexión o resolución de conflictos). Lo que quiere decir, que la respuesta natural del estrés que soporta nuestro cuerpo y que nos beneficia, dura un período de tiempo muy limitado, lo justo para enfentarnos a una situación que consideramos peligrosa y sobrevivir. A partir de ahí, prolongar la tensión, la preocupación, el estado de activación, conlleva consecuencias nefastas para la salud. un claro ejemplo es la siguiente imagen, donde aparecen algunos de los trastornos fuertemente asociados al estrés.

 

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La siguiente imagen nos dio pie para hablar de las pautas más importantes para gestionar el estrés, para reducir su efecto en los casos en los que fuese posible. Los asistentes se sientieron identificados con algunas.

 

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Para finalizar, practicamos un ejercicio breve de relajación que nos sirviera para destensar y centrarnos en el “aquí y el ahora” unos segundos, alejándonos de preocupaciones o situaciones externas.

 

Como he explicado, en muchas situaciones, el estrés es inevitable, como los nervios ante una entrevista de trabajo o una prueba médica… Pero prevenirlo, puedo resultar más sencillo, si realizamos algunos cambios en nuestro estilo de vida, adoptando una actitud más positiva y resolutiva, hacia las situaciones que tengamos que afrontar.


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Como a los asistentes, os dejo las maneras de contactar conmigo por si os surge una duda o precisais información al respecto.  Si alguien quisiera profundizar en el tema, recordad que el 1 de febrero comienza un taller online “Gestionando el estrés”. Gracias por vuestra atención!!!

 

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Victoria Sánchez Mújica

Psicóloga de la salud ca-00818

Psicoterapeuta de familia y de pareja

Publicado:20 enero, 2017 | Comentarios: 0

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