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HABLEMOS DE SEXO ¿Cómo puede la enfermedad afectar las relaciones sexuales?

   

   Frecuentemente se asocian las enfermedades crónicas y las disfunciones o dificultades a la hora de mantener relaciones sexuales. Alterando sobre todo las fases de deseo y de excitación. Se pueden dar además problemas relacionados con la autoestima, altos niveles de ansiedad, y sobre todo síntomas depresivos. Los pacientes crónicos pueden sentir menor interés o no disfrutar los momentos de mayor intimidad de la pareja. Se debe al cansancio, la apatía, sintomatología depresiva, los dolores, rigidez, alteraciones del sueño o en el estado de ánimo en general, el tratamiento farmacológico, intervenciones quirúrgicas recientes, cambios en nuestro cuerpo,…

 

   Por otro lado, las enfermedades también pueden servir de excusa o como un buen argumento para que cese una actividad no satisfactoria, tediosa o que se mantiene como una obligación marital. Es un tema de conversación que se evita, una actividad que se retrasa.

    Hoy día, se sabe que un gran número de pacientes padecen alteraciones en el contexto sexual, aunque no se comuniquen abiertamente sobre ello, lo que complica la atención especializada y por tanto su adecuada normalización. Además, hemos de considerar las interferiencias que ejercen negativamente muchos de los tratamientos farmacológicos que se administran. Las respuestas sexuales se pueden ver condicionadas, en ese sentido, y la información favorece la calidad de vida positivamente, así como las relaciones sociales. De ahí, la importancia de tratar en las consultas todos los temas relacionados con la vida diaria de los pacientes, sin evadir el ámbito más intimo y personal. Ese reajuste debe de estar integrado en el plan de acción tras el diagnóstico.

 

    La comunicación con la pareja, las muestras de afecto, son la base para mantener activa primero esa intimidad, y segundo una vida sexual activa que nos acerque a la vida cotidiana que recordamos anterior a la enfermedad.

 

      En estos temas, como en otras problemáticas asociadas con la enfermedad se debe de dar un asesoramiento profesional especializado y dependiendo d ella dolencia padecida, pacientes ostomizados, coronarios, siempre tendiendo a las particularidades del enfermo y de su enfermedad. Tratando el tema con delicadeza pero con naturalidad. Además, no siempre se contará con una pareja o un compañero, sino que también podemos hablar de normalizar las relaciones sexuales esporádicas de una persona sin pareja fija.

 

Dos tareas al respecto:

A. Hablar con el médico: Sobre qué nos inquietudes, buscar consejo, cuáles son los efectos secundarios de la medicación… y un largo etcétera de incógnitas que se nos puedan presentar.

B. Hablar con la pareja: Explicando cómo se siente uno mismo y esperando a que él o ella haga los mismo. También es importante expresar cómo nos afecta la enfermedad. Pedir ayuda para buscar formulas que aumenten el interés puede ser clave. Hay momentos en que la falta de comunicación al respecto puede derivar en problemas de autoestima o retraimiento para la pareja.

 

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Porque a través de la conversación, salen a la luz los problemas, pero también las soluciones.

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