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Reinventarse como persona tras la enfemedad

 

             Un enfermo puede añadir más dolor a su situación, a  través de la actitud negativa, como por ejemplo compadeciéndose de uno mismo. “Negar la realidad sólo nos hará sufrir más”. Es necesario vivir en armonía con nuestra realidad, y en ella está enmarcada nuestra enfermedad. La actitud optimista y positiva  ayuda al paciente, en primera persona y, a los que lo  apoyan.

 

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           Hace unas semanas hice una consulta abierta, a través de dos grupos para pacientes online. He de decir que me sorprendió gratamente, la lectura de sus respuestas. Son muchos los que han logrado ver la parte positiva de padecer una enfermedad, y que incluso se veían como nuevas personas, “resilientes” ante un contexto adverso, cuyas condiciones estresantes les habían inicialmente paralizados. Se observa una actitud de aceptación, y no de resignación. Cuidado porque esta terminología da lugar a error.  Con cada respuesta demostraban abiertamente sus temores, pero también su capacidad para entenderlos, para abrazarlos y nunca ocultarlos. Se han reinventado como personas que han afrontado una situación inesperada, dura, para la que han desarrollado nuevas habilidades, han descubierto recursos que no creían poseer y han contado con apoyos externos que ahora valoran enormemente. En muchas de las ocasiones incluso les ha unido más a los suyos, y juntos “sonríen a la vida” (frase que me he tomado la licencia de añadir y que mencionaron varios compañer@s en sus respuestas).

 

              Me consta que este proceso de aceptación conlleva una gran implicación, esfuerzo y superación personal. Al leer las líneas anteriores habrá personas que no se sientan para nada identificadas, y que incluso amargamente se pregunten ¿y qué tiene de positivo la enfermedad? Es entendible que cada persona, como paciente que experimenta en sus carnes esta pérdida de salud no se encuentre a la misma altura del camino y las reacciones emocionales, por tanto, difieran entre unos y otro. Por ello, quería aclarar cómo se llega a lograr esa actitud optimista que percibí en la mayoría de las respuestas. (Aprovecho para agradecer la alta participación y la sincera colaboración con mi causa, esta página web).

 

Consejos para tener una actitud optimista ante la enfermedad:

 

1)) No adelantarse a los acontecimientos y centrar la atención en el momento presente.  Buscar planes que te ayuden a salir de ti mismo a neutralizar la apatía.

2)) En asociaciones y/o grupo de pacientes hay muchas personas entusiastas, con actitudes vitales que se contagian. Puede probarlo!

3)) Aléjate de personas negativas y que te roban energía. Todos conocemos a personas que tienen consejos para todo y para nada, o que te insuflan un negativismo o cinismo, con quejas sobre todo.

4)) No te aisles. Déjate acompañar. Debemos tener momentos para nosotros y momentos para compartir, no olvidemos que somos seres sociales y ello nos beneficia.

5)) Comparte tus sentimientos gente de tu confianza. Desahógate, siéntete escuchado. No tiene por qué ser necesariamente con una persona. (véase el siguiente punto).

6)) La escritura tiene un gran poder terapéutico. Puedes escribir un diario de sensaciones (opción más intimista) o blog personal (de cara a un público, pudiendo sentir, además,  ayudas a tus iguales con tus palabras).

7)) Tú te conoces mejor que nadie, sabes lo que te hace sentir bien. ¿Qué vas a hacer al respecto?

 

¿Has pensado en ello? Sabemos que la enfermedad nos transforma,

pero, ¿en qué nueva persona nos hemos convertido?

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