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Pero sólo son eso, creencias…

Según la RAE, la creencia es “la idea que se considera verdadera y a la que se da completo crédito como cierta“.

 

Entendemos que son ideas subjetivas, puntos de vista arraigados , que nacen y se conforman desde el interior de una persona, desarrollándose a partir de sus experiencias, vivencias, teniendo muy en cuenta el contexto en el que se ha desarrollado o vivido la persona ( política, economía, lugar, cultura, idioma…). Un ejemplo que nos ayudará a entenderlas, son los refranes, ideas muy arraigadas, por territorios, reconocidas, y que pertenecen a las creencias populares por las sucesivas experiencias del pueblo en diferentes circunstancias, y en ocasiones contrapuestas como sucede con las creencias personales:

 

” A quién madruga dios le ayuda”      Vs       “No por mucho madrugar, amanece más temprano”

 

Creencias populares, creencias religiosas, creencias vitales… con un sentido generalizado, dar un sentido, organizar una situación o darle forma, establecer un control sobre lo que acontece.  Sumando además, el segundo capítulo sobre las creencias, las opiniones y los juicios. Por ejemplo,  “no se sentirá tan mal si lo veo de paseo…” “no será gran cosa lo que padece pues tiene buena cara”. Un segundo nivel, pero que sigue partiendo de una mitología arraigada, en este caso, en torno a la enfermedad. He oído en varias ocasiones, por ejemplo, la creencia siguiente: ” una enfermedad es más grave cuando los síntomas son aparentes, cuando se evidencia un malestar físico y la persona parece demacrada”. No estoy aquí para opinar al respecto, sí para llamar la atención de los posibles efectos que pueden tener las creencias personales en los demás, sobre todo cuando añadimos nuestro parecer al respecto y juzgamos al de al lado o a nosotros mismos, generándose un conflicto (externo o interno). 

 

Creencias Limitantes “no se me dan bien los idiomas”, “esto nunca va a cambiar”, “nunca me adaptaré a esta enfermedad”. Nos incapacitan, nos refrenan en nuestra toma de decisión, incluso añaden malestar y dificultan nuestro transitar condicionando nuestro pensamiento, sumando pesimismo e incluso entorpeciendo nuestras relaciones.

 

 

Creencias Potenciadoras “yo puedo con esto”, ” mi familia siempre me apoya”, “mejoraré”. Nos ayudan a mejorar nuestro nivel de confianza y potenciar capacidades personales. Fomentan así, la seguridad, la adaptación y en este caso, la convivencia con la enfermedad.

 

Tomaros un tiempo, para anotar esa lista de creencias que se os vienen a la cabeza sobre la enfermedad, tanto limitantes como potenciadores, y seamos conscientes de la carga que suponen o de la ayuda que están prestando, dependiendo de la categoría en la que se encuentren. Y de cómo, a partir de estas creencias, se juzga a diario a los enfermos, se los etiqueta, y a muchos otros colectivos basándose en creencias, las que presuponemos verdades, pero que cómo bien explicaba la RAE, carecen de certeza. Y sin embargo, dictan nuestra manera de vivir, de relacionarnos. 

 

Cuando en anteriores ocasiones escribí post, como por ejemplo   Con dos cucharadas de empatía por favor el mensaje era aclarar, que este tipo de creencias limitantes, enrarece las relaciones y dificulta la comprensión, en el caso que nos ocupa sobre todo hacia la figura o el rol del enfermo, encasillándolo: “No estará tan mal si acudes a trabajar”. Escribí, de manera transparente, la influencia de los juicios y opiniones que emitimos  a diario sobre otros, sobre nosotros. La influencia que tiene en nuestra actitud ante la vida, en nuestros comportamientos, en nuestro estado emocional, y como no, en el modo de entender la enfermedad y el proceso de convivencia con ella. 

 

Pero tampoco se trata de darle la vuelta a la tortilla y de juzgar, ahora “otros” a la sociedad que los juzga, que los tilda, que subjetivamente los describe, para hacer lo mismo que un día se hizo con otros. Se trata de evidencia, manifestar, hacer consciente de las fortalezas de las creencias limitantes e irracionales en nuestras vidas e ir restándole ese poder, de regalarnos al amplitud de puntos de vista y por tanto el entendimiento mutuo, desde una pareja, pasando por una familia, un centro, un lugar de trabajo, un hospital, un estado o la misma sociedad.

 

Son elementos que nos condicionan, pero no realidades, sino puntos de vista basados en “x” experiencias, y que también tendrán un gran peso en mi lenguaje interior, en cómo me hablo a mi mismo, y por lo tanto en cómo me encuentro. Vamos a darles su importancia hoy a las creencias, pero también una dosis de realidad, ya que …

 

…Sólo son eso, creencias,
aunque algunas las sintamos sentencias,
aunque algunas las valoremos con fe ciega
o resignación severa,
sólo son eso, creencias.

 

Victoria Sánchez Mújica

Psicóloga clínica Ca-00818

Psicoterapeuta y responsable de Proyecto Acompasados

www.proyectoacompasados.com

proyectoacompasados@gmail.com

 

Fuente: Imágenes libres de pixabay.

 

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