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Fortaleciendo un equipo: La pareja.

Fortalecer el equipo de la pareja sentimental es una labor importante y necesaria, para que los afectos perdurén y no nos dejemos llevar por conflictos externos o internos que nos alteren o perturben. En muchas ocasiones no le damos esa necesaria relevancia, y dejamos que pase el tiempo sin dedicar parte a hablar de cómo nos sentimos, cómo nos encontramos, expresar nuestras dudas, gratitud, afecto, o exponer problemas que están sucediendo (completamente normal) en el interior de la pareja, en la relación.

 

Un conflicto, es algo habitual en las relaciones sociales. Puede empeorar la comunicación o endurecerla durante un período de tiempo, pero también aportará cambios, crecimiento personal y de la pareja, curiosidad, aprendizajes,…etc. La clave del conflicto no sólo es cómo lo resolvemos sino cómo lo encaramos, cómo reaccionamos a las palabras del otro, si las entendemos o nos está pareciendo un ataque. La clave es nuestra actitud, es lo que nos puede llevar a seguir en el conflicto, y no encontrar una solución viable u oportuna para ambos y para la relación.

 

Ejemplo: Si una persona pasa a mi lado y me pisa. Puedo pensar que ha sido sin querer y que tenía prisa o no me ha visto, o puedo pensar que me ha pisado a conciencia. El conflicto comienza justo después de mi actitud. Si creo que ha sido sin querer puedo indicar a esa persona lo que ha pasado pero elegiré un tono más amable o tolerante. Pero si creo que ha sido a propósito, puede que mi tono sea más beligerante. Por ello, en muchas ocasiones, cómo entiendo algo que ha sucedido, mi actitud y mi reacción, marcarán el conflicto. Consecuentemente hemos de ser conscientes de que existe ese conflicto, tener una buena disposición para resolverlo y mejorar nuestras habilidades comunicativas.

 

Tengamos en cuenta que en el caso de los conflictos ocasionados en una relación de pareja, las emociones están a flor de piel y la historia común de ambos, las creencias conyugales y de dos personas, aportarán una carga extra a los conflictos que debemos entender y sobre lo que se deberá reflexionar. a veces es importante hacerlo de manera conjunta evitando suposiciones o malos entendedidos, que suelen darse por separado.

 

Los conflictos conyugales se suelen dar en las siguientes áreas:

  • Responsabilidades y toma de decisión: cómo se realiza, quién decide, quién carga con el peso por ejemplo de la casa, de los niños, del ocio, del trabajo externo o mantenimiento del hogar…etc.

  • Comunicación: “no me prestas atención”, “no me escuchas”, son frases que a menudo se escuchan en la consulta. Traen una carga detrás que debemos analizar.

  • Intimidad/cambio de hábitos: La pareja cuando convive ha creado un espacio propio, en el que confluyen dos creencias, dos perspectivas, de dos personas que vienen de diferentes familias de origen. Ese es un debate interno que se da muy a menudo.

  • Afecto/sexualidad: Las relaciones experimentan una evolución que si traducimos en temperaturas, podríamos ver como el inicio es un caldeamiento, luego una pasión desbordante, para situarse con el transcurrir de los años en una temperatura templada, menos cálida, hasta un posible enfriamiento. Este tipo de cuestiones también son, de hecho, planteadas a menudo por las parejas.

Los motivos por los que estos conflictos se suelen generar con mayor incidencia son etapas de cambio, crisis vitales por las que atraviesa la relación de pareja como toma de decisiones conjuntas en temas prioritarios, situaciones estresantes,… En estos casos podemos citar la inestabilidad laboral o económica, que alguno de los miembros de la pareja padezca una enfermedad, la paternidad o maternidad, así como cambios relevantes en la vida de los hijos (nacimiento, educación, independencia,…etc). En todos los casos citados, y otros en los que cada uno esté pensando, se pone a prueba a este equipo: La pareja. Son diversas pruebas para las que seguramente no estemos preparados. ¿¿¿Qué necesitamos para superarlas???

 

  • habilidades de comunicación

  • relación segura

  • confianza mutua

  • ser capaces de verbalizar y expersar nuestras emociones

  • compartir nuestras debilidades y fortalezas

  • no desesperar

  • querer continuar juntos y afrontar las dificultades unidos

  • grandes dosis de motivación

  • habilidades resolutivas

  • dialogar

  • respetar el espacio del otro

  • evitar culpas o reproches

  • hablar sobre la relación

  • que los momentos positivos ganen fuerza y peso en la relación

Otro dato que se puede aportar es cómo el paso del tiempo en cuestión de conflictos no es un gran aliado, pues incrementa por momentos y por etapas las dimensiones y la gravedad de los problemas. Pasando de una ligera incomodidad, con sospecha de que algo sucede, pasando por un tono de malestar en el que no sabemos cuál es el problema pero empieza a afectarnos, hasta transcurrir por las tensiones, y alcanzar el punto crítico de crisis. En cada escalón es más necesaria la ayuda profesional y se cuenta con más dificultades en su resolución.

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