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Familia, turrón y enfermedad. Cómo viven los pacientes crónicos las fiestas navideñas.

      Las fiestas navideñas, han dado paso, como en años anteriores a momentos de alegría, compartidos, a sonrisas, a sentimientos de pérdida o vulnerabilidad, también a tensiones familiares o a incomodidad… una vorágine emocional que vivimos en unos concurridos días. Es habitual que en consulta aparezcan nuevos conflictos en la pareja o en la familia tras estas vacaciones. La sensibilidad está a flor de piel.

 

     Nos unimos en cenas o comidas en familia, surgiendo instantes de tensión, incomprensión o también sorpresa. A la misma mesa se sientan personas con diferentes experiencias, vidas, mochilas y manera de comunicarse, sentando las bases de una relación simbólica  “así pasamos las fiestas en mi casa”.

 

         Es por ello, que consulté a través del muro de testimonios, y de varios grupos de pacientes cómo se convive con la enfermedad en estas fechas. ¿Es un handicap añadido? Agradezco enormemente la colaboración de todo@s y de cada un@ de los participantes. Sus respuestas han sido muy significativas, y arrojan luces y sombras de una convivencia a tres bandas en navidad, ellos + la enfermedad + la familia (la de origen , la propia, la política).

 

fiestas navideñas

¿Cómo nos han afectado, estas fiestas tan señaladas? 

 

             Se evidencia en primer lugar, como en otras épocas del año, fatiga, cansancio, falta de energía o apatía. Quizás, más llamativo en unas fechas de traslados, viajes, organización compartida…etc. Es por tanto, un gran tema de preocupación, ante la comprensión/empatía o falta de ello, por el entorno, además de las auto-exigencias y consecuente  auto-enfado que muchos pacientes sienten, por tratar de estar a la altura de las circunstancias o esforzarse en marcar un ritmo ajeno. Es frecuente que los objetivos personales en esta época, los familiares, de amistades o las necesidades de autocuidado, no coincidan, por lo que se debe llegar  a un consenso. Evitando así frustraciones, una carga de estrés desmesurada, rebajando los miedos y las inseguridades, y manteniendo el control de las situaciones, en la medida de los posible.

 

                  La incertidumbre, los cambios, evitar alejarse de la zona de confort, es otra de las problemáticas que nos trasladan los pacientes. No olvidemos que son fechas de salidas, planes, fiestas, comilonas, reuniones (también laborales o entre amigos). Son inumerables presiones, experiencias a vivir desde una zona de incomodidad y dificultad, para bastante personas (no todos los pacientes lo viven y manifiestan de la misma manera). Se mencionan una larga lista de condicionantes según la enfermedad: (estos son algunos ejemplos)

 

                                1)  alimentación

                                2)  dolores

                                3)  estado de ánimo

                                4)   incomodidad

                                5)   ansiedad

                                6)   estancia en el hospital

                                      etc

 

      Una respuesta bastante común es fingir, no trasladar las dificultades del momento, sentir la pérdida de control en estas fechas al dejarse llevar por planteamientos ajenos. Lo que llaman “poner buena cara y sonreir”. Se mezcla a veces, con una amplia gama de preguntas a resolver, pues hay personas que hace tiempo que no nos ven, y la enfermedad puede ser un tema llamativo en las reuniones, sobre todo cuando sale a colación de la alimentación o de un malestar manifiesto.

 

          Otra situación  que no quiero dejar sin comentar son las estancias en el hospital, continuas para algunos, episódicas para otros, o más espaciadas para otros muchos. Lo cierto es que al coincidir en estos días tan señalados del calendario, se siente una mayor pérdida, ausencias, alejamiento y retraimiento. Están tintadas por la tristeza y la nostalgia, pero también por la ilusión de las visitas y de los planes de futuro.  Un recuerdo muy especial para los que en esta situación os encontreis.

 

        Quizás estemos retomando la incomodidad inicial, pero son muchos los pacientes que hablan abiertamente de sus síntomas, que alaban la comprensión de sus familias y que se sienten adaptados en el día a día. Por ello, aquí recojo diferentes voces y visiones de esta convivencia a tres bandas, sentadas a la mesa del turrón.

 

Os deseo un buen comienzo de año!!

Feliz 2017!!

 

Victoria Sánchez Mújica

Psicóloga de la salud – Psicoterapeuta

Responsable de proyecto

"2" Comentarios 2

  1. Mariana y Tomi

    Fiestas sin turrón, ni garrapiñada ni confites…por suerte si pan dulce sin frutas,todo un progreso!

    Responder
    1. Victoria Sánchez Mújica (Publicaciones Autor)

      Gracias por tu comentario Mariana. Me alegra leer que ha habido un progreso y has podido disfrutar de estas fiestas. Cuidar la alimentación por intolerancia o enfermedad es una mayor complicación, sobre todo en días señalados. Un saludo!!

      Responder

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