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FELICES FIESTAS

                Ya han llegado, unas fechas muy señaladas en el calendario. Unas fechas familiares, de celebración y reencuentros. Aunque ansiamos estar con los nuestros y disfrutar, no simpre lo conseguimos tal y como nos gustaría. Las copiosas comidas, las reuniones en hogares ajenos, los viajes, el clima invernal, … pueden ser factores que nos alteren, sintiendo que la enfermedad es un lastre y nos impide compartir estas fechas. Pero por otro lado, y siempre destacando los aspectos positivos,  la vida familiar, las relaciones sociales, nuestros seres queridos, son un factor de protección o como siempre se dijo “la mejor de las medicinas”.

¿Quién es vuestra medicina particular? ¿Con quién compartireis estas fechas?

 

                   Desde aquí os deseo unas felices fiestas, os deseo energía y ánimo para poder disfrutar como os gustaría y compartir esos momentos tan especiales con vuestras particulares medicina. Y mucha salud para el nuevo año!!

 

FELICES FIESTAS

Publicado:13 diciembre, 2015 | Comentarios: 0

¿TE PERMITES TENER ILUSIONES?

     Los test son un herramienta útil y sencilla que nos revelan aspectos sobre nosotros mismos, pues miden nuestras conductas dependiendo de lo que respondamos en situaciones cotidianas. Contesta con sinceridad a las siguientes preguntas. Al finalizar te muestro cómo se puntúan las respuestas.  Hoy el tema es…

¿TE PERMITES TENER ILUSIONES? — ¿Te permites de vez en cuando autoengaños o significa esto un signo de inmadurez?

 

Responde  <<sí>>  o  <<no>>  a las siguientes frases. No hay respuestas malas, sólo se trata de una prueba que nos dirá unas frases sobre cómo nos comportamos.

 

          1. Siempre se debe advertir a un enfermo sobre los peligros que corre.  Sí □ No □

          2. A veces no abro los sobres que me llegan del banco. Sí □ No □

          3. Miro con cierta distancia las imágenes de guerra que aparecen

          en la televisión. Sí □ No □

          4. Me agobia ver a mendigos y gente sin hogar.  Sí □ No □

          5. Cuando dos personas se aman, deben mostrarlo a los demás

          e incluso besarse en plena calle. Sí □ No □

          6. Cada fumador debería mirar cada día imágenes de un pulmón

          enfermo de cáncer.  Sí □ No □

          7. Si la televisión mostrara cada día imágenes de niños hambrientos,

           se haría mucho más por ellos.    Sí □ No □

          8. Boicotearía los productos y servicios que se anuncian con sexo.  Sí □ No □

          9. Encuentro muy desagradable que hoy en día se lleven anillos

          mostrando que se proceda de una familia noble.    Sí □ No □

          10. Sólo puede sobrevivir quien asume el dolor que conlleva

          la vida.    Sí □ No □

          11. Siempre me fijo en si la gente va correctamente vestida.   Sí □ No □

          12. Una persona adulta debe soportar la visión de un accidente con

          heridas graves.   Sí □ No □

          13. Deberían estar prohibidos los anuncios publicitarios con niños. Sí □ No □

          14. Si se mira con detalle, maquillarse y cuidarse es una forma de

          falsedad. La gente debe mostrar a los demás su auténtico rostro

          y no una fachada.    Sí □ No □

          15. Es una buena señal que las personas se encuentren más

          hermosas de lo que en realidad son.  Sí □ No □

 

Corrección de las frases:

Suma 1 punto por cada  <<sí>>  respondido en las preguntas 2, 4, 8, 9, 13, 15 y por cada  <<no>>  en las preguntas 1, 3, 5, 6, 7, 10, 11, 12 y 14.

Y ahora, comprueba el resultado de la puntuación obtenida en el siguiente apartado.

 

Valoración de los puntos conseguidos en el test:

  • Menos de 8 puntos: Eres un realista de cabo a rabo. Para ti sólo son válidos los hechos y no tienes en absoluto buena opinión de la persona que vive con esperanzas y fantasías. Consideras que las ilusiones son infantiles. Según tu opinión, quien ha madurado y quiere tener éxito en la vida debe apartar la vista de todo lo que no sean hechos. La mayoría de las veces esta actitud puede resultar buena. Pero te iría aún mejor si conocieras en profundidad tus propios deseos y sueños y los tomaras más en serio, porque la razón no es la única que nos dice a dónde queremos ir en la vida.

  • Entre 8 y 12 puntos: Vas por la vida con los ojos abiertos y una brillante razón. Ves todos los hechos con tus propios ojos, no te engañas a ti mismo y tampoco nadie te puede engañar. Pero en el fondo eres, sin quererlo, bastante realista. Serías más feliz si no mirases el mundo sólo como la realidad que es sino si también te pudieras imaginar un mundo mejor en el que todo fuera más fácil y bonito para las personas. Y como piensas que este tipo de mundo es más propio de los soñadores que de los realistas, sólo estás predispuesto a ver el lado malo de las personas y pierdes de vista su parte buena.

  • Más de 12 puntos: Muestras empatía y comprensión por los demás. Te apenas ante la vida y para ti es más difícil soportar el dolor que nos rodea que para la mayoría de personas, lo que hace que a menudo parezcas como ausente. Por eso te encuentras tan a gusto en tus fantasías como en la realidad. Y nadie te puede hacer cambiar de actitud. La energía y la vitalidad no provienen de la razón sino de << lo más profundo>>,  allí donde nunca aparecen pensamientos sino que reina la fantasía.

 

Espero que os haya gustado este test.

Feliz semana!

Publicado:30 noviembre, 2015 | Comentarios: 0

Charla – El buen uso de los medicamentos y sus alternativas

 

         La pasada semana tuve el placer de ofrecer una charla sobre “El buen uso de los medicamentos”, dentro del proyecto de la asociación AMESPA. Lograr un uso racional de los fármacos y estudiar las posibilidades no farmacológicas es una preocupación hoy día, como señala la OMS. Para todos aquellos que no pudisteis asistir, os resumiré los contenidos.

 

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             En primer lugar, pusimos el foco de atención sobre “cuándo ultilizar medicamentos” — Únicamente cuando un profesional de la salud, un médico así nos lo prescriba ya sea tras un diagnóstico y comienzo de un tratamiento o como medida preventiva o evaluación. Si fuesen síntomas menores, deberíamos solicitar la ayuda a un farmacéutico, teniendo en cuenta que si tras varios días los síntomas no hubiesen mejorado, deberíamos de acudir al médico. Esta sería la premisa principal.

 

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               Hablamos de los riesgos que conlleva un mal uso y de las pautas a seguir, de los factores que nos protegen de los síntomas o de la enfermedad. A continuación muestro unas imágenes de la prsentación.

Pautas a seguir con los medicamentos

Factores de protección ante la enfermedad

Riesgos de un mal us de los medicamentos

 

                Otro dato importante a tener en cuenta, es que tendemos a buscar fuera las soluciones, cuando en muchas ocasiones, las podemos tener nosotros. mismos. Por ello, es tan importante potenciar nuestros recursos, la actitud ante los problemas, implicarnos en nuestro estado de salud.

 

            Las emociones son muy necesarias, nos ayudan a comunicarnos, a relacionarnos, a expresar lo que sentimos, incluso potenciando nuestra memoria gracias a la evocación… son un elemento de supervivencia. Aunque sean negativas, como el enfado, la tristeza, o el miedo, es necesario entenderlas y sentirlas. Transformamos situaciones normales en patológicas. Medicalizamos la existencia, determinadas conductas o cambios en nuesra vida, generando enfermedades a partir de situaciones tratables. Mostramos algunos ejemplos, aunque lo importante es pensar en nuestra salud a largo plazo y desarrollar actitudes responsables.

 

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Alternativas no farmacológicas – Terpias

 

             Conclusiones: La persona, como paciente, es una pieza fundamental en su estado de salud. La OMS nos indica “l información y educación en salud implica automedicación responsable, incrementando la autonomía y responsabilidad de las personas en el cuidado de su salud”,

 

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El paciente activo

Publicado:30 noviembre, 2015 | Comentarios: 0

La depresión, el acompañante silencioso de los pacientes crónicos.

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          El riesgo de depresión es mayor en personas que padecen una enfermedad crónica  autoinmune. Esta frase que leí hace unos días, hizo que me decantase por este tema. Un tema aún incierto para muchos pacientes que no saben cómo deben actuar o a qué se deben esos síntomas que notan, como la debilidad, la fatiga, negatividad, desmotivación… y que afectan directamente al curso de la enfermedad y al sistema inmunitario, provocando un déficit.

 

          La depresión es un trastorno emocional y algunas de sus caraterísticas son alteraciones en el estado anímico, tristeza, pérdida de autoestima, inhibición, fatiga, problemas de sueño o de apetito, pensamientos negativos, sensación de irritabilidad o susceptibilidad,… entre otras. Dichas características anidan en nuestra vida diaria e impiden que nos desarrollemos con normalidad, dejando de salir con las amistades, aislándonos, perdiendo las ganas de hacer lo que antes nos encantaba, no siendo capaces de concentrarnos o prestar atención ni a nosotros ni a los que nos rodean.

 

           La enfermedad conlleva síntomas físicos, psicológicos y sociales. Los tres influyen en la evolución, manifestaciones, pronóstico, estando íntimamente relacionados. Lo cual nos da una idea de a qué nos enfrentamos cuando enfermamos. Podemos hablar de alteraciones en el estado de ánimo, a nivel emocional, pero también consecuencias en el campo de las relaciones, en el ámbito laboral o conyugal… Cuesta hacerse a la idea de que la enfermedad está en nuestras vidas, y abarca todos los aspectos que nos componen. Dependiendo de nuestra edad, la enfermedad, el entorno que nos rodea, el trato con el equipo médico o el apoyo social que recibamos la experiencia será variable, sintiendo ansiedad debido al miedo, a la incertidumbre, o ante las dudas… o experimentando síntomas depresivos o problemas a la hora de adaptarnos a una nueva situación qn la que carecemos de un estado de salud pleno.

 

       1º Destapando Falsedades:

 – Son síntomas propios de padecer una enfermedad y no tienen nada que ver con la depresión. La causa  es la enfermedad y no la depresión. FALSO. Los síntomas depresivos serán efectos secundarios  de nuestras reacciones emocionales hacia esta nueva vivencia, la enfermedad.

 

 – Es normal sentirse deprimido al padecer una enfermedad crónica y hay que vivir con ello, pues forma parte de lo que hemos de sentir. FALSO. Hemos de relatar al equipo médico cómo nos sentimos y solicitar asesoramiento psicológico, pues se puede actuar sobre esos síntomas.

 

 – Sentirse deprimido implica padecer depresión. Síntoma y enfermedad son los mismo. FALSO. En ocasiones se confunde la tristeza, o síntomas depresivos (desmotivación o negatividad) con un trastorno psiquiátrico como es la depresión.

 

              Lo que sí es habitual  es sentir miedo, sentirse vulnerable ante experiencias como la cronicidad, temores de que se repitan sucesos dolorosos, o incluso cercanos a la muerte. Que aumente nuestra respuesta ansiosa ante un cambio de tratamiento o incluso que optemos por un actitud rebelde debido a los escasos resultados positivos que se nos ofrecen. Nuestra cabeza dará mil vueltas acerca de las causas, del tratamiento, cómo afrontarlo, cómo me verán los demás,… Pero el hecho de que sea una respuesta de la mayoría, no quiere decir, que no necesitemos un respaldo bien mullido para recostarnos y descansar. El mejor factor de protección ante síntomas como los destacados anteriormente son la familia, los amigos, la pareja,… el afecto y atención que nos puedan brindar.

 

             La prevalencia de la ansiedad o depresión entre enfermos crónicos  va en aumento. y no debemos de olvidar que influyen negativamente en la evolución y sintomatología de la dolencia, generándonos por otro lado, incapacidades en nuestras relaciones sociales, afectando a la calidad de vida diaria. El hecho de hablar de lo que nos sucede puede acercarnos a un tratamiento adecuado por parte de profesionales. 

 

 No dejemos que esos síntomas nos ahoguen hasta que

lleguemos a verlos como normales o como parte de nosotr@s.

 

Publicado:20 octubre, 2015 | Comentarios: 6

Reinventarse como persona tras la enfemedad

 

             Un enfermo puede añadir más dolor a su situación, a  través de la actitud negativa, como por ejemplo compadeciéndose de uno mismo. “Negar la realidad sólo nos hará sufrir más”. Es necesario vivir en armonía con nuestra realidad, y en ella está enmarcada nuestra enfermedad. La actitud optimista y positiva  ayuda al paciente, en primera persona y, a los que lo  apoyan.

 

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           Hace unas semanas hice una consulta abierta, a través de dos grupos para pacientes online. He de decir que me sorprendió gratamente, la lectura de sus respuestas. Son muchos los que han logrado ver la parte positiva de padecer una enfermedad, y que incluso se veían como nuevas personas, “resilientes” ante un contexto adverso, cuyas condiciones estresantes les habían inicialmente paralizados. Se observa una actitud de aceptación, y no de resignación. Cuidado porque esta terminología da lugar a error.  Con cada respuesta demostraban abiertamente sus temores, pero también su capacidad para entenderlos, para abrazarlos y nunca ocultarlos. Se han reinventado como personas que han afrontado una situación inesperada, dura, para la que han desarrollado nuevas habilidades, han descubierto recursos que no creían poseer y han contado con apoyos externos que ahora valoran enormemente. En muchas de las ocasiones incluso les ha unido más a los suyos, y juntos “sonríen a la vida” (frase que me he tomado la licencia de añadir y que mencionaron varios compañer@s en sus respuestas).

 

              Me consta que este proceso de aceptación conlleva una gran implicación, esfuerzo y superación personal. Al leer las líneas anteriores habrá personas que no se sientan para nada identificadas, y que incluso amargamente se pregunten ¿y qué tiene de positivo la enfermedad? Es entendible que cada persona, como paciente que experimenta en sus carnes esta pérdida de salud no se encuentre a la misma altura del camino y las reacciones emocionales, por tanto, difieran entre unos y otro. Por ello, quería aclarar cómo se llega a lograr esa actitud optimista que percibí en la mayoría de las respuestas. (Aprovecho para agradecer la alta participación y la sincera colaboración con mi causa, esta página web).

 

Consejos para tener una actitud optimista ante la enfermedad:

 

1)) No adelantarse a los acontecimientos y centrar la atención en el momento presente.  Buscar planes que te ayuden a salir de ti mismo a neutralizar la apatía.

2)) En asociaciones y/o grupo de pacientes hay muchas personas entusiastas, con actitudes vitales que se contagian. Puede probarlo!

3)) Aléjate de personas negativas y que te roban energía. Todos conocemos a personas que tienen consejos para todo y para nada, o que te insuflan un negativismo o cinismo, con quejas sobre todo.

4)) No te aisles. Déjate acompañar. Debemos tener momentos para nosotros y momentos para compartir, no olvidemos que somos seres sociales y ello nos beneficia.

5)) Comparte tus sentimientos gente de tu confianza. Desahógate, siéntete escuchado. No tiene por qué ser necesariamente con una persona. (véase el siguiente punto).

6)) La escritura tiene un gran poder terapéutico. Puedes escribir un diario de sensaciones (opción más intimista) o blog personal (de cara a un público, pudiendo sentir, además,  ayudas a tus iguales con tus palabras).

7)) Tú te conoces mejor que nadie, sabes lo que te hace sentir bien. ¿Qué vas a hacer al respecto?

 

¿Has pensado en ello? Sabemos que la enfermedad nos transforma,

pero, ¿en qué nueva persona nos hemos convertido?

Publicado:12 octubre, 2015 | Comentarios: 0

DE pacientes y PARA pacientes. Recursos que llevamos dentro.

 

          Desde hace unas semanas, hemos seguido una iniciativa #FFpacientes, un hashtag que sirve para visibilizar las dolencias, síntomas o preocupaciones que nos invaden a los pacientes. Pero también para sacar a la luz, todas las ideas, recursos, o proyectos puestos en marcha DE pacientes.

 

          Desde que se comienza una nueva vida junto a una enfermedad, junto a unos dolores, y acompañados de un tratamiento crónico, cuando lo hay, se tiene la idea de que estás solo, de que eres diferente. Los cambios en tu vida te agobian. Y hay veces, en que necesitas explorar esas sensaciones, compartirlas, publicarlas. Buscas personas que han pasado o pasan por lo mismo. Ansías comentarlo, encontrar “dos cucharadas de empatía” a tu alrededor.

 

         Muchos somos los que nos decidimos a pasar nuestro tiempo libre, o incluso a variar nuestro campo profesional, por dedicarnos a pacientes, como nosotros. Por eso, ha llamado mi atención esta iniciativa. Me he dado cuenta que ni como paciente, ni como iniciativa, estaba sola.  Ahora quiero reunir todas esas voces y darles visibilidad a través de mi web. No tengo una gran trascendencia en las redes, pero creo que mi granito de arena aporta a la de muchos otros. entre todos, creamos conciencia social, y cooperación en el gran oceano de la salud española.

 

               Rindo un homenaje a todos los que cada día se esfuerzan en resolver las dudas de un compañero, o quien se desgarra en un artículo para transmitir su testimonio, quien investiga o informa sobre novedades médicas,… Por el momento la nueva sección está algo vacía,… #FFpaciente. Si vosotros sois una de esas personas o conoceis alguna, podeis mandarme los enlaces de blogs, webs,… y estaré encantada de publicarlos, creando un recopilatorio, un rincón de ayuda DE pacientes y PARA pacientes (que puede ser para la sociedad en general).

 

Todos dejamos nuestra huella, no sólo la enfermedad.

 

Publicado:6 septiembre, 2015 | Comentarios: 0

Con dos cucharadas de empatía por favor

    Los pacientes crónicos pueden enunciar una listado de necesidades, peticiones, deseos,… pero tras adaptarse a una situación que les acompañará de por vida, quizás una de las más demandadas es la ansiada comprensión de los demás. Se ven inmersos en una realidad alternativa, que pocos en su entorno compartirán. El padecer una enfermedad crónica parece alejarles a cada minuto de sus allegados, y ese temor o esa vivencia puede ser el detonante de sentimientos como la soledad, la incomprensión, la pérdida de relaciones sociales, la apatía,… y un largo etcétera.

 

     Se ha reflejado en algunos estudios la inestimable ayuda que puede ejercer el grupo para fortalecer a la persona de cara al afrontamiento de una pérdida. Y así se han practicado distintas terapias grupales, como hizo el Dr. J.G.Badaracco.  Dependiendo de las experiencias comunes que vayan recopilando en sus vidas los miembros, serán seres cercanos, entablando una relación a propósito de la experiencia que les une, y entendiendo por lo que pasan día a día. Ya sea por el fallecimiento de un familiar, por la pérdida de la salud, o por haber compartido un suceso traumático. El encontrarte en el camino con alguien semejante te hacer sentir acompañado, te hace sentir menos “raro”. Por ello, tienen una especial relevancia, los grupos de pacientes, los grupos de ayuda mutua,… que favorecen, la unión, la actividad de los enfermos crónicos, la motivación, y el profundizar en las dolencias desde el lado más humano. Se propicia la difusión de información así como el intercambio de estrategias o consejos para paliar diferentes situaciones acaecidas.

 

Salto a la realidad

     

         Aderezado con empatía, sintiéndote en los zapatos del otro y dando algunos pasos por su camino, podrás entender no sólo qué siente sino por qué, en qué momento empezó a sentirse así, qué es lo que le ayuda, o qué necesita de ti, además de saber que también puede ofrecerte algo él. Realmente necesario si hablamos de comprender a los pacientes crónicos. Podemos estar hablando de tu pareja, de tu hermano, de un padre, o de un amigo,… personas que ansían saber explicar con palabras el alto nivel de estrés, los cambios de humor debidos a los fármacos, la ansiedad, los intensos dolores que suelen tener en determinadas épocas, las dificultades para comer o dormir fuera de su casa, el temor a que la gente los desplace o la insatisfacción generalizada.

 

      Con el diagnóstico no va una guía de cómo trasladar toda esta información a los tuyos, ni a la familia le explican por pasos cómo debe afrontar los cambios. Y a nivel social ni qué decir tiene, que no se enseña a entender el dolor ajeno.

 

¿Qué importante es saber comunicar cómo nos sentimos? ¿Qué importante es saber que los demás entienden un poquito por lo que estamos pasando?

 

        Se observa el derroche de comprensión en asociaciones de pacientes, el derroche de generosidad desde grupos de enfermos, y la transfusión de ilusión y motivación desde cualquier iniciativa encabezada por transmitir qué son las dolencias, cómo afrontarlas,… Hoy son muchos los ejemplo, de pacientes que han decidido actuar, que han decidido dar un paso adelante y comunicar “qué sienten”. Una dosis extra de empatía que embriaga las redes sociales, en forma de blogs, de testimonios, de páginas con consejos, y de lucha compartida para que la sociedad se empape de esa actitud empoderada, de rebautizados “pacientes activos”.

 

      Padecer una enfermedad, conlleva algo más que una dolencia física y una medicación que trate de minimizar sus efectos. Conlleva un cambio integral en el modo de vida, afrontar una nueva realidad, y es un trabajo global, como sociedad seguir pidiendo dos cucharadas más de empatía para incorporar y normalizar todo tipo de realidades.

Publicado:12 agosto, 2015 | Comentarios: 0

HABLEMOS DE SEXO ¿Cómo puede la enfermedad afectar las relaciones sexuales?

   

   Frecuentemente se asocian las enfermedades crónicas y las disfunciones o dificultades a la hora de mantener relaciones sexuales. Alterando sobre todo las fases de deseo y de excitación. Se pueden dar además problemas relacionados con la autoestima, altos niveles de ansiedad, y sobre todo síntomas depresivos. Los pacientes crónicos pueden sentir menor interés o no disfrutar los momentos de mayor intimidad de la pareja. Se debe al cansancio, la apatía, sintomatología depresiva, los dolores, rigidez, alteraciones del sueño o en el estado de ánimo en general, el tratamiento farmacológico, intervenciones quirúrgicas recientes, cambios en nuestro cuerpo,…

 

   Por otro lado, las enfermedades también pueden servir de excusa o como un buen argumento para que cese una actividad no satisfactoria, tediosa o que se mantiene como una obligación marital. Es un tema de conversación que se evita, una actividad que se retrasa.

    Hoy día, se sabe que un gran número de pacientes padecen alteraciones en el contexto sexual, aunque no se comuniquen abiertamente sobre ello, lo que complica la atención especializada y por tanto su adecuada normalización. Además, hemos de considerar las interferiencias que ejercen negativamente muchos de los tratamientos farmacológicos que se administran. Las respuestas sexuales se pueden ver condicionadas, en ese sentido, y la información favorece la calidad de vida positivamente, así como las relaciones sociales. De ahí, la importancia de tratar en las consultas todos los temas relacionados con la vida diaria de los pacientes, sin evadir el ámbito más intimo y personal. Ese reajuste debe de estar integrado en el plan de acción tras el diagnóstico.

 

    La comunicación con la pareja, las muestras de afecto, son la base para mantener activa primero esa intimidad, y segundo una vida sexual activa que nos acerque a la vida cotidiana que recordamos anterior a la enfermedad.

 

      En estos temas, como en otras problemáticas asociadas con la enfermedad se debe de dar un asesoramiento profesional especializado y dependiendo d ella dolencia padecida, pacientes ostomizados, coronarios, siempre tendiendo a las particularidades del enfermo y de su enfermedad. Tratando el tema con delicadeza pero con naturalidad. Además, no siempre se contará con una pareja o un compañero, sino que también podemos hablar de normalizar las relaciones sexuales esporádicas de una persona sin pareja fija.

 

Dos tareas al respecto:

A. Hablar con el médico: Sobre qué nos inquietudes, buscar consejo, cuáles son los efectos secundarios de la medicación… y un largo etcétera de incógnitas que se nos puedan presentar.

B. Hablar con la pareja: Explicando cómo se siente uno mismo y esperando a que él o ella haga los mismo. También es importante expresar cómo nos afecta la enfermedad. Pedir ayuda para buscar formulas que aumenten el interés puede ser clave. Hay momentos en que la falta de comunicación al respecto puede derivar en problemas de autoestima o retraimiento para la pareja.

 

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Porque a través de la conversación, salen a la luz los problemas, pero también las soluciones.

Publicado:21 junio, 2015 | Comentarios: 0

Abrazando nuestros Miedos.

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La Real Academia de la Lengua Española define el Miedo como 

una perturbación angustiosa del ánimo por un

riesgo o daño real o imaginario”

o 

“un recelo que alguien tiene de que le

suceda algo contrario a lo que desea”.

 

   

    En nuestro caso, el miedo es una constante para los pacientes crónicos. En los momentos de mejoría, se siente un pánico real a que la situación empeore, una ansiedad por vivir con intensidad cada momento, por disfrutar con familia y amigos, por darlo todo. Pero por otro lado, en los peores momentos, también es protagonista al traernos a la mente los peligros de la enfermedad que padecemos, recordándonos la peor cara de unos síntomas que parecen acechar.

 

    Los miedos que se manifiestan, pueden provocar conductas obsesivo – compulsivas, que tienen un efecto altamente incapacitante en nuestras vidas. Nos bloquean, nos paralizan, evitamos relacionarnos con los demás. finalmente no es la enfermedad la que mantiene el control de nuestro cuerpo, sino el “temor” constante que sentimos, a que suceda algo incontrolable, al dolor, … a perder momentos esenciales de nuestra vida o de nuestra familia. Y en ocasiones, no será la enfermedad o el dolor la que no obliga a ello, sino el propio miedo.

 

¿Hasta que punto dejamos que nuestros miedos nos influyan, interfieran en el día a día?

¿De qué temosres hablamos? ¿A qué nos referimos cuando citamos a los “miedos”?

 

    Hemos de saber a qué nos enfrentamos. Reconocer y verbalizar el temor es el principio de una historia de superación y de armonía. Es la manera de evitar que eclipsen los momentos que deberían ser de felicidad, compartidos en familia, de oportunidad profesional,…

a) ¿Qué miedos sentimos? ¿A qué le tememos? El primer paso es verbalizarlo, compartirlo con alguien o escribir una lista con los aspectos que nos provocan ese bloqueo.

 

    Pero la esencia es abrazar nuestros miedos, entender lo que sentimos y poseer la máxima información posible al respecto, sobre la enfermedad, sobre cómo convivir con ella . La comprensión genera control, y nos enmarca en una realidad conocida.

b) ¿Cómo nos afecta ese temor? ¿Está relacionado con la enfermedad? ¿cuándo comenzó a manifestarse? ¿Qué evitas hacer por ese miedo? ¿cuándo te bloquea o te paraliza en tu día a día?

 

    Podremos convivir con la enfermedad y los síntomas de una manera más activa. Para ello, deberemos marcarnos pequeñas metas, muy concretas y precisas. Desarrollando así, estrategias de control, de dominación o de superación. Evitando el contacto con amigos o decidiendo quedarnos en casa en lugar de salir, el temor a que nos duela, a que no violente nuestro estado en público, evita también que nos relacionemos. Perdemos por partida doble. La meta en este ejemplo sería “participar” “compartir”. Elegir un momento, un día, una hora concreta para salir a dar un paseo con alguien, o aceptar un plan que nos hayan ofrecido en los últimos días. Y más en abstracto como frase interior podemos decirnos “Me permito disfrutar”.

 

Porque no es fácil evitar que el miedo te acompañe,

pero sí que el miedo decida por uno mismo.

Publicado:9 junio, 2015 | Comentarios: 0

Tras la enfermedad, ¿qué vemos a a través del espejo? Análisis de la autoestima.

       La enfermedad y su cronicidad, aumentan el grado de dependencia, paraliza la sensación de control en nuestras vidas, provocando una mayor inseguridad, incertidumbre, que, se se verán traducidas en el día a día, en nuestra manera de comportarnos y relacionarnos con los demás, en cómo nos sentimos y hacemos sentir a los que nos rodean. Uno de los elementos más afectados en este sentido es nuestra propia imagen.

 

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    Cuando se padece una enfermedad crónica, sobre todo ante cierta gravedad, o discapacidad. Lo que éramos o teníamos, las características que nos componían pierden importancia, en contraposición, sólo destaca el sufrimiento y el dolor. La carta de presentación es “la enfermedad”. Y la etiqueta que nos define “pacientes crónicos”. Cuando nos percibimos a nosotros mismos de diferente manera, percibimos a los demás y nos relacionamos con ellos de muy distinto modo.

 

     Desde el diagnóstico, la mirada sobre nosotros mismos combina tristeza, negación y preocupación. Las profundas alteraciones en nuestro tipo de vida afecta a nuestra apariencia física, altibajos emocionales mellan nuestro rostro , las variaciones del peso se tatúan en nuestro cuerpo, y a medida que pasa el tiempo la manera de tratar a los demás es un reflejo de lo que sentimos y padecemos. Las limitaciones físicas nos obligan diariamente a adoptar otra actitud, limitando a su vez la autoestima, bajando nuestras defensas y encauzando nuestros pensamientos en direcciones más negativas.

 

     Un punto de partida es entender cómo nos afecta la enfermedad diagnosticada y qué supondrá en nuestras vidas, comenzando por nuestra afectación psicológica. Qué somos ahora, cómo nos vemos, cómo nos describimos. Seguramente, en un inicio, toda descripción parte de las palabras, enfermo, paciente, dolido, sufridor, el que vive en un malestar continuo, el o la incomprendid@,… son aspectos claves que marcarán la autoimagen que exteriorizamos. Por lo tanto, ese aspecto que definimos es lo que los demás verán y así nos tratarán. Es importante destacar, por tanto, que somos los primeros en deber adaptarnos a la nueva situación, en reencontrarnos en el espejo, y realizar una adecuada presentación para los demás.

 

    Todo cambio en la vida nos hace reorganizar horarios, hábitos, incluso pensamientos o creencias, y en este caso también la propia imagen. Sí, somos otra persona, con características renovadas, quizás con más paciencia, con un mayor control, o por el contrario más irascibles, … pero hemos de dar un paso adelante y aceptar nuestro nuevo yo. “Persona que padece una enfermedad”, sólo es una parte de nosotros, pero nos componen y nos compondrán muchas más. Por lo que es importante recobrar el nivel óptimo de autoestima, seguir valorando nuestras acciones, sentimientos y pensamientos. Los beneficios de ese esfuerzo serán notables.

 

     En palabras de J.A. Flórez, catedrático de Ciencias de la conducta de la Universidad de Oviedo (Asturias) “La autoestima es la auténtica medicina contra el envejecimiento” y “ supone un caldo de cultivo adecuado para que se potencie el envejecimiento patológico”.

Publicado:8 abril, 2015 | Comentarios: 0

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