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Mejorando la comunicación con los demás. Entrenamiento Asertivo.

   La forma de interaccionar con los demás puede convertirse en una fuente de estrés. Entrenando o mejorando nuestras habilidades sociales, en concreto, la asertividad, podremos reducirlo, encontrando un equilibrio a la hora de relacionarnos con nuestros semejantes, sin agredir o ser agredido. Un medio para hacer saber lo que nos molesta y lo que necesitamos.

 

   Una capacidad especialmente importante para los enfermos crónicos a la hora de dialogar con los profesionales de la salud o hacer valer nuestro punto de vista como pacientes. También a la hora de comunicarnos con familiares y amigos y expresar lo que sentimos o necesitamos debido a la enfermedad que se padece.

 

   El desarrollo de esta capacidad ha demostrado ser efectiva en el tratamiento de la depresión y de la ansiedad derivadas de algunas relaciones interpersonales. Aumentando, por tanto, el nivel de relajación.PicsArt_1426437711514

 

      Las habilidades sociales son un conjunto de hábitos

(conductas, pensamientos y emociones) que aumentan

nuestras posibilidades de:

        •mantener relaciones satisfactorias.

        •sentirnos bien.

        •obtener lo que queremos.

       •conseguir que los demás no nos impidan lograr

       nuestros objetivos.

 

Técnicas para hacer frente a las críticas o comentarios molestos

1– Cuando recibamos una crítica, hemos de escuchar. Si tenemos dudas, pedir que nos aclaren lo que están explicando. Reconocer los aspectos con los que se está de acuerdo y manifestar tu desacuerdo con los puntos concretos de la crítica, aunque reconociendo el derecho de la otra persona a tener una opinión diferente o alternativa a la nuestra.

 

2– Al recibir una crítica, podemos solicitar que nos aporten más información, más detalles. Se busca así una mayor información y evitar discusiones.

 Ejemplo:

<< Has sido muy estricto con tu hermana, y ahora se siente dolida.>>

<< ¿En qué aspectos he sido estricto?>>

Así, podremos analizar qué hemos hecho, por qué nos hacen la crítica y cómo responder a las personas que la hacen, sabiendo actuar mejor en esas situaciones.

 

3– Cuando la crítica expuesta es injusta, podemos “aliarnos” con la persona que la manifiesta, haciendo comentarios exagerados que parecerán que das a entender tu acuerdo.

Ejemplo:

A) << Vaya lío que has organizado>>

<< ¡Claro, si es que soy un desastre! ¿No hago nada bien?>>

B) <<Qué mal te queda esa camiseta.>>

<< Es verdad. Es horrorosa y que queda de pena. Pero me la seguiré poniendo porque a mí me encanta.>>

 

4– En ocasiones las críticas tiene parte de verdad y hemos de reconocerlo o disculparte si fuese necesario. Requiere valor y fortaleza por nuestra parte. Además, hemos podido ocasionar un daño a la otra persona que deberemos reparar en la medida de lo posible. Además se debe dejar clara, la diferenciación entre unas malas palabras o un error por nuestra parte y que se nos tache de ser buenas o malas personas.

Ejemplo: << Me he equivocado, lo reconozco. Pero, sabes que normalmente no actúo así.>>

 

5– Podemos optar por la “indiferencia” ante críticas muy molestas o que tratan de dañarnos. Actuando como si no lo hubiéramos escuchado. Es complicado ser capaz de aguantar la presión, pues es posible que insistan, repitan el mensaje… en ese caso deberemos de contestar con un simple << Ya, ya.>> o <<¿Qué? Ah, sí.>>. Habitualmente, la otra persona desiste en su actitud crítica al percatarse de nuestra indiferencia.

 

6– Ante este tipo de situaciones no nos sentimos cómodos, nos tensamos y se complica que podamos responder como corresponde en cada caso. Por ello, los ejercicios de relajación son una opción para practicar habitualmente, ,lo que nos ayudará cuando se den estas situaciones de críticas. Una segunda opción es prepararnos mentalmente para determinadas frases o contextos que se nos puede presentar o practicar con ejemplos pasados en los que no actuamos de manera asertiva o nos vinimos abajo.

 

7– Es importante el desarrollo de un lenguaje corporal adecuado, que acentúe nuestro mensaje y complemente la comunicación con la otra persona.

    • Mantenga contacto ocular con su interlocutor. No bajar la vista o mirar hacia otro lado.

    • Mantenga el cuerpo erguido.

    • Hable de forma clara y firme.

    • No hable en tono de lamento ni en forma apologista.

    • Para dar mayor énfasis a sus palabras, utilice los gestos y expresiones del rostro, pero no en exceso, ya que podría transmitir agitación o contagiar nerviosismo.

8– A la hora de responder, debemos estar tranquilos, para que nuestro estado de ánimo, posiblemente alterado, altere a su vez nuestra opinión o manera de explicarnos. Es importante aplazar la citada respuesta hasta que nos encontremos calmados y capaces de hablar apropiadamente. De la misma manera, sea aplazará la conversación si la persona que nos habla parece enfadado o muy sensible, sin atender a la razón que haya causado su estado emocional o entrometerse.

Ejemplo: << Hablamos de un tema problemático entre nosotros. Sería mejor que lo tratásemos mañana.>>

<< Estamos cansados, la discusión se nos puede ir de las manos. No quiero decirte algo que lamente mañana. Quizás no sea tan importante como para enfadarnos.>>

 

9– Otras estrategias pueden ser:

    • Desplazar el foco de atención haciendo ver cómo nos sentimos.

    • Responder positivamente a la crítica hostil.

    • Aparentar ceder terreno sin cambiar la postura.

    • Repetir su punto de vista con tranquilidad, sin dejarse influenciar por aspectos irrelevantes.

Publicado:25 marzo, 2015 | Comentarios: 0

Y la enfermedad le sobrevino siendo bien pequeño… Afrontamiento parental.

 

      Una de las experiencias más difíciles para unos padres es afrontar que su hijo padece una enfermedad. En este caso hablamos de enfermedades crónicas con las que se puede convivir, aunque no resta dureza a la situación que han de vivir. Los sentimientos que les caracterizan  y  acompañan a flor de piel, son los de impotencia y pena. Se desmoronan los planes de futuro o las expectativas que podían haber creado para con su hijo o su familia. En muchos casos, la dolencia conlleva un deterioro físico o cognitivo, o incluso una discapacidad, lo que entorpecerá aún más, en un principio, la aceptación de los padres y el no entendimiento del niño.

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          Lo descrito, son aspectos que influirán en la vida cotidiana de la familia pudiendo generar conflictos, discusiones o tensiones, entre padres e hijos. Se pueden plantear, incluso, perspectivas o actitudes diferentes ante la enfermedad, entre la madre y el padre, o entre los padres y los hijos. Por ello la información y la comprensión sobre la enfermedad es vital y capacitante para unos padres que deberán sentir el control de nuevo, sobre su familia, sobre ellos mismos. Asumir los cambios que se van a producir y seguir llevando el timón, son tareas complicadas, que en muchos casos requieren de ayuda especializada, de orientación o apoyo psicológico. 

 

          Por ello, hoy os queremos presentar el “semáforo del afrontamiento”, con algunas pautas para padres, que mejoren esos momentos, y con ello su calidad de vida y la de sus hijos. Porque a veces, la enfermedad, emborrona momentos importantes y debemos tener claro, cómo actuar, cómo hablar con los más pequeños, y seguir adelante.

 

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Guía de afrontamiento para padres. Cuando un niño padece una enfermedad crónica hemos de tener en cuenta las siguientes pautas.

 

Publicado:10 marzo, 2015 | Comentarios: 2

CRECIENDO JUNTOS, LA ENFERMEDAD Y YO. Las dolencias según la etapa de desarrollo.

 

     Toda persona recorre a lo largo de la vida diferentes etapas a diferentes edades, transiciones o ritos de paso. Desde la psicología hablamos de ciclo vital, como un proceso evolutivo esperable de la persona (desde que salimos de nuestra familia para crear la nuestra propia,) o de la familia (desde que se forma, hasta que sus miembros comienzan a volar solos). Son momentos que marcan principios y finales. Y en muchas ocasiones, viven en compañía de una enfermedad, marcado en el inicio por una crisis leve o severa que deberemos superar, para lograr proseguir con nuestro ritmo de vida y el de nuestra familia.

 

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      Pero, ¿cómo vivenciamos la llegada de la enfermedad en esas diferentes edades? En la infancia, en la adolescencia, en la edad adulta,… Las tres etapas más significativas en la vida de una persona, que marcan su desarrollo personal y evolutivo, y que nos sirven de guía a los profesionales. Convivimos de manera bien distinta con la enfermedad siendo niños, adolescentes o adultos, siendo influenciados por creencias acordes a la edad y percibiendo aspectos diferenciados en cada etapa.

 

      El desarrollo de la dolencia implica un cambio en las expectativas y los objetivos a  cumplir de la persona afectada, así como de su familia y su pareja.

 

– Siendo niños – Necesitan seguir con su desarrollo, relacionarse con sus semejantes. No deben de ser aislados o sobreprotegidos. Precisan una explicación clara y concreta, adecuada a su edad, pueden sentirse confusos. La actitud de los padres en esta etapa es primordial, pues se la trasladarán a los hijos. Suelen sentirse impotentes y muy afligidos. Debe construirse un espacio para hablar de la enfermedad y planes de futuro accesibles, sin entorpecer la progresiva autonomía de los niños.

 

– Siendo adolescentes – A esta edad, el concepto social o la imagen propia son muy relevantes, y se pueden ver afectado por el padecimiento de la enfermedad. Temen perder ese inicio de independencia tan protagonista a estas edades, o la falta de actividades o relaciones con sus amistades, debido los síntomas o el deterioro consecuencia de la dolencia. El “primer amor” adolescente es otro punto débil, por lo que debemos animarles a llevar una vida lo más normal posible y tener un espacio en la familia para dialogar sobre lo que sienten y viven como adolescentes y como pacientes.

 

– Siendo adultos – Súmamente importante la independencia de la persona y lograr su emancipación, conviviendo con la dolencia. Tendrán que afrontar nuevos capítulos como la necesidad de trabajar, desarrollar su profesión y mantenerse económicamente o la llegada de nuevas responsabilidades y experiencias, como ser padres o su propio envejecimiento. Los conflictos en el ámbito íntimo también son una preocupación, y en algunos casos coartando la búsqueda de una pareja o el mantenimiento de relaciones personales.

 

    Aunque el punto en común a cualquier edad es “la falta de energía” y “la sensación de pérdida de momentos importantes de la vida”. Es por tanto, comprensible, que en momentos de mejora o alivio de los síntomas, según la enfermedad, se quiera recuperar el tiempo perdido. A largo plazo, las familias, pueden haber cancelado planes, proyectos de futuro, postergado ideas, suspendido tareas o actividades, a fin de buscar unirse más con la persona que enfermó, sobre todo en edades tempranas en las que se fusionan casi por completo con el niño o adolescente. Una actitud positiva y enriquecedora para todos en esta situación es compartir responsabilidades, ceder un espacio para el diálogo y optar por una actitud flexible.

 

    Además de las etapas descritas, nuestro desarrollo se divide en fases o momentos según las vivencias y los cambios marcados por el entorno, nosotros y nuestras relaciones. No estamos marcados exclusivamente por fechas, cronologías o etapas evolutivas. Hemos de considerar los acontecimientos destacados y cómo influyen en la evolución de la enfermedad recíprocamente, como una nueva pareja, tener o no una estabilidad laboral, el nacimiento del primer hijo, o la pérdida de un ser querido,… son episodios de vida que también incidirán en el desarrollo de la persona y su evolución.

 

Y continuará así, a través de los años, al compás de la vida,

la evolución de persona, enfermedad y familia.

   

Publicado:3 marzo, 2015 | Comentarios: 0

Pautas para mejorar la comunicación en la pareja.

 

     La enfermedad puede producir cambios en las parejas, en dos direcciones bien diferenciadas. Uno, el distanciamiento o el deterioro, y dos, una oportunidad para que la relación crezca y se afiance. En primer lugar, la dolencia, debe de incorporarse junto con un nuevo estilo de vida que afectará a los dos miembros de la pareja, lo que provocará altibajos, conflictos o tensiones. Es importante, ceder un espacio aún más amplio a la comunicación con la persona que nos acompaña, pareja, compañer@ o cónyuge, para rebajar estas tensiones y poder hablar  de preocupaciones, sentimientos… Por ello, hemos querido reflejar unas pautas sencillas  que nos ayudará en este esfuerzo común que debemos llevar a cabo por el bien de la relación.

 

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Publicado:15 febrero, 2015 | Comentarios: 0

ATRAPADOS EN UN TORBELLINO – Estado emocional de los pacientes crónicos.

       Ninguno nos planteamos qué significa padecer una enfermedad o imaginamos cómo cambiará nuestra vida, o si se nos reconocerá una discapacidad en el futuro. No entra en nuestros planes sufrir dolores , y ni tan siquiera calculamos una ecuación que no vamos a vivir. Cuando la situación se torna cercana, por un familiar afectado o por nosotros mismos, entra en juego una nueva realidad, y es difícil hacerle un hueco en una vida no preparada para la falta de salud.

 

      Quedamos envueltos en un torbellino emocional desde que nos dan la primera noticia A medida que “conocemos” nuestros síntomas nos embriagan más y más emociones cargadas negativamente, que menguan nuestras fortalezas y esquivan nuestros apoyos. Las emociones varían dependiendo de la enfermedad que se padezca , de la fase en la que nos encontremos, de un adecuado asesoramiento psicológico o de nuestra propia actitud.

PicsArt_1422823988586En conjunto hablamos del enfado inicial o la culpa por la enfermedad padecida, preguntándonos ¿qué habremos hecho para merecerlo? Le sigue el temor a lo que vendrá, a lo que significará en nuestra vida a partir de ahora. Un miedo humano y normalizado por una vida que refrena su ritmo y que puede llegar a paralizarse… ¿qué haré a partir de ahora? Sumado a una incertidumbre ante los temas de salud que casi existe en todos los padecimientos ante nuevos tratamientos, o una evolución incierta. En muchas ocasiones la falta de medios, de estudios previos o de conclusiones médicas que nos ayuden, atesoran un profundo misterio que mina, también, nuestra actitud de afrontar la dolencia, por lo que la incomprensión hace mella.

 

     Le siguen de manera encadenada otras emociones derivadas de las vivencias con nuestro padecimiento. Algunas están íntimamente relacionadas con nuestra familia o amigos, son sentimientos de vergüenza, de pudor… ¿cómo se sienten ellos al vernos sufrir, o al cuidarnos? ¿qué piensan acerca de la enfermedad? Existe un espacio propio que nos cuesta transgredir, evitando compartir esta parte que consideramos tan negativa y deshonrosa. ¿Cómo vamos a hablar sobre temas que nos provocan rubor? La gran dificultad para comunicarse acerca de lo que sentimos provocado por la enfermedad es un mal generalizado entre los pacientes. Saltando esa barrera podemos llegar a un autoconocimiento, y autocontrol, que mejore nuestras relaciones, y con ello nuestra calidad de vida.

 

       Una enfermedad también provoca respuestas obsesivas, apatía. Evitamos la implicación en actividades que antes nos ilusionaban. El entusiasmo da paso al retraimiento. Por ello, muchos pacientes nos hablan del sentimiento paralizante que les inunda y que les retiene en casa. Creen que sus vidas se les escapan, y son meros observadores tras el cristal. Viven a través de experiencias de sus allegados sin implicarse, pues las fuerzas les fallarán, otro brote les encamará, o un nuevo fármaco les desestabilizará,… perpetuando los temores.

 

      La tristeza puede ser una mala compañía en este proceso, pero también nos ayudará a amoldarnos. Los momentos tristes son escapes que precisamos como si de un duelo pareciese. Hemos de permitirnos llorar solos y acompañados. Gestionar nuestras emociones y comprenderlas, es una paso más, como antes explicaba., y que nos evitará la pésima compañía de la desesperanza o de la depresión.

 

        Este estado emocional descrito y las creencias de una persona, pueden alterar las conductas de salud. Las personas valoran sus vivencias, su diagnóstico, los cambios,… lo que provocará determinadas respuestas y actitudes ante la enfermedad. Así, se ve reflejado en la actitud que mantienen ante la dolencia, en sus expectativas, en sus planes de futuro. Uno de los aspectos imprescindibles es la vulnerabilidad sentida por los pacientes desde el primer minuto.

 

        La no diferenciación entre la realidad sentida y la realidad ansiada o soñada, contaminará nuestro proceso de adaptación confundiéndonos, sumando dosis de frustración envolvente en este torbellino. Pero la clave no está en refrenar nuestro ritmo o enfriar nuestra vida, sino en facilitar el análisis de los sentido, compartir las emociones y aprender a gestionarlas. Marcarnos límites adecuados y dialogar. Permitirnos sentir eliminando los aspectos contaminantes. Las emociones positivas funcionarán como mediadores del esperado bienestar psicológico.

Retomemos el control sobre nuestro personal torbellino …

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Publicado:1 febrero, 2015 | Comentarios: 0

LOS CUIDADOS MEJOR SENTIDOS – Reconociendo el valor de nuestros cuidadores.

Cuidar, apoyar, acompañar, sostener, ayudar, 

cobijar, mediar, colaborar, guiar, proteger, proporcionar, dedicar,…

 

.Manos - Cuidadores

 

      La experiencia de cada cuidador es única y son muchos los aspectos a valorar y que la compondrán como una vivencia diferente en cada ocasión. Las variables que inciden especialmente, son las que atienden a la enfermedad, a la persona afectada, a la familia, y a los profesionales que le atenderán. El cuidador dedicará tiempo y esfuerzo a unas tareas muy precisas de manera complementaria o principal según lo citado. En muchos de los casos no se ha previsto ser cuidador y no se ha podido planificar ni organizar la tarea, acompasándola con el antiguo estilo de vida. Desde el inicio, no se midió el margen temporal que se dedicará a ello o la evolución progresiva, los cambios, empeoramiento repentino, o los episodios que pueden darse. Otra dificultad añadida es la integración de estas actividades en su estilo de vida o en los aconteceres diarios. Las personas que cuidan de nosotros tendrán dificultades, pero no tendrán una atención , determinada para sobrellevar su nueva responsabilidad. El grado de atención o dedicación también es variable, pero siempre protagonista renovado en su quehacer diario. Desde las preocupaciones y deveslos, hasta el acompañamiento, o la supervisión, tareas de enfermería o de administración.

 

Cómo lo afrontan según su parentesco:

 

+ Si el cuidador es nuestra pareja: Cambiarán los roles, se modificarán planes de futuro y las relaciones interpersonales, existirán sentimientos ambivalentes y se reajustará la vida social de la pareja o matrimonio. Exige una adaptación constante y puede implicar tensiones en la relación, derivados del cuidado. La relación puede ser cada menos recíproca y el cuidado invadirá aspectos de su vida íntima, de su vida sexual. Hemos de estar atentos a los cambios y diferenciar espacios en los que compartir cuidados y espacios en los que compartir nuestra intimidad.

 

+ Si el cuidador es nuestro hijo/a: El vínculo natural entre padres e hijos promueve esta disposición. Años atrás el cuidado era inverso, y al producirse este cambio, el impacto emocional les acercará a preocupaciones por sus propios cuidados en un futuro, y reflexiones sobre la llegada de un final, no tan lejano. Es importante la inversión de roles que se produce, se vuelven plantear planes adaptados para un futuro y las relaciones establecidas en la familia. Se producirán sentimientos ambiguos, debiendo efectuar ajustes en la vida social y laboral de los cuidadores. También se darán cambios en su propia unidad familiar reorganizando el tiempo y atendiendo necesidades propias. La lealtad y la fidelidad a nuestros progenitores nos guían en este caso. Los sentimientos de gratitud son bastante fuertes, debido a los lazos familiares.

 

+ Si el cuidador es nuestro padre/madre: Este es uno de los casos en los que el impacto emocional es muy alto, regresando a etapas que creíamos ya pasadas, que ya habían dejado atrás, modificando como en los casos anteriores los objetivos de futuro, efectuando ajustes en la vida social. Sentimientos encontrados y nuevas formas de relacionarnos con nuestros padres. Las preocupaciones acerca del futuro de los hijos invaden esta etapa. Sensaciones de impotencia y frustración que protagonizan los cuidados y en ocasiones, invasión de responsabilidades ajenas, lo que provocará sobrecargar en los cuidadores y menosprecio en los “cuidados”.

 

     Desde el inicio, nuestros cuidadores, nos acompañan por el camino que marca la sintomatología. Nos dan de la mano ante el diagnóstico y permanecen a nuestro lado junto a los tratamientos, los cambios y la evolución. Su labor de apoyo y sostén es primordial para cualquier doliente crónico. Son parte afectada y debemos considerarlos en el proceso. Ellos sienten esa enfermedad, reflexionan sobre lo sucedido, altera sus vidas y sufren al contemplar las consecuencias para nosotros y para ellos mismos. Es importante destacar su papel y su estado al hablar de enfermos crónicos, por lo que significa el concepto de familia en la actualidad. Un núcleo de aprendizaje y crianza que no cesa en sus cuidados ante nuevas fases de la vida, como es la enfermedad.

 

     Nuestros cuidadores requieren una atención especializada, pues se someten al estrés físico, emocional y financiero. Sienten tristeza, indefensión, ira, culpa, miedo, preocupación, ansiedad… sentimientos semejantes a los experimentados por los enfermos crónicos. Son un claro reflejo de nuestro malestar, pero también de nuestro bienestar.

 

Es posible crecer juntos, aprender a convivir con los cuidados

y con un nuevo ritmo de vida.

Publicado:19 enero, 2015 | Comentarios: 0

¿Cómo saber si el estrés está afectando a nuestra salud? – Test de nivel de estrés

Este test es una herramienta orientativa que le servirá para

conocer cómo le afectan las tensiones del día a día y los

elementos negativos derivados de las presiones cotidianas.

Este método le proporcionarán datos sobre su nivel de estrés 

 y qué puede hacer para enfrentar la situación.

Es importante que sepa que a través de este test se miden algunos

niveles de estrés de manera generalizada, no personalizada.

 

Esperamos sea una experiencia satisfactoria.

Gracias por confiar en nosotros

 

*.– A continuación se muestran tres tablas con diferentes síntomas. Léalos con calma. Marque con una cruz los recuadro que correspondan con  la frecuencia  que ha experimentado de los síntomas epecificados.  

 

   – Ocasionalmente refleja una incidencia de varias veces al mes.  Son síntomas que aparecen de vez en cuando, de manera intermitente.

   – Muy a menudo refleja una incidencia de varias veces a la semana. Son síntomas con una alta frecuencia y se notan habitualmente.

 

SÍNTOMAS FÍSICOS

Nunca

Ocasionalmente

Muy a menudo

Dolor de espalda

Fluctuaciones en el peso (pérdida o exceso)

Dolores de cabeza

Problemas respiratorios (garganta irritada

Problemas de estómago (diarrea, estreñimiento, gastritis, úlceras,…)

Dolores de pecho

Otros dolores no explicables

SÍNTOMAS CONDUCTUALES

Nunca

Ocasionalmente

Muy a menudo

Problemas en la alimentación. No tiene tiempo para comer o come muy deprisa

Fuma en exceso

Toma bebidas alcohólicas

Toma calmantes o psicofármacos

Huye de relaciones personales

Culpa o ridiculiza a los

demás. Se muestra crítico

Se cree una víctima o siente que se

aprovechan de usted

Le irritan o alteran las personas que le rodean

Sufre accidentes o lesiones habitualmente

SÍNTOMAS COGNITIVOS

Nunca

Ocasionalmente

Muy a menudo

Le cuesta trabajo concentrarse

Le abruma el trabajo

No tolera los ruidos

Se distrae con facilidad

No puede quitarse una idea de la

cabeza y está siempre preocupado

Se siente deprimido, sin aliento

>o desesperanzado

Tiene pérdidas de memoria

Elude sus obligaciones

Le cuesta trabajo tomar decisiones

Siempre está rígido y no consigue relajarse

Mida aquí sus resultados:

 

Si la mayoría de sus respuestas son “NUNCA:

El estrés no le afecta a grandes rasgos. Es usted capaz de canalizar las tensiones diarias y evitar las consecuencias físicas y psicológicas que provoca el estrés negativo. Enhorabuena, pero no deje de prestar atención a los síntomas reflejados en las tablas anteriores.

 

>Si la mayoría de sus respuestas son “OCASIONALMENTE:

El estrés le afecta negativamente en niveles medios. Es importante que esté atento a la evolución de los síntomas que ha destacado en sus respuestas como ocasionales. La influencia del estrés en su salud es incipiente. Existen algunas técnicas y pautas que le pueden ser de utilidad para canalizar las tensiones y evitar la incidencia que le provocan física y psicológicamente, como la relajación, mejora de gestión del tiempo o el estudio de sus hábitos.

 

Si la mayoría de sus respuestas son “MUY A MENUDO:

Las consecuencias del estrés repercuten en su salud en niveles altos. El primer paso es conocer cómo le afecta, para después tratar de poner una solución. Necesitaría una atención más personalizada y adecuada a su sintomatología concreta, estudiando sus hábitos y poniendo en práctica pautas y técnicas que mejorasen su situación. El estrés es una constante en nuestras vidas y existen métodos eficaces a nuestro alcance para poder mejorar nuestra calidad de vida. Revisa nuestra bibliografía y encontrarás información al respecto.

 

Para más información puede ponerse en contacto con nosotros a través de las vías de contacto señaladas. Podremos indicarle pautas y técnicas que pueden favorecer su calidad de vida dependiendo de sus resultados.

www.proyectoacompasados.com

proyectoacompasados@gmail.com

Facebook  – Proyecto Acompasados

Twitter – @Acompasados

Publicado:5 enero, 2015 | Comentarios: 3

Felices Fiestas

 

Son días, para muchos especiales, y por ello quisiera parar un instante para expresaros mis mejores deseos.

Para tod@s lo que seguís el blog, para los que leeis los artículos y/o expresais vuestra confianza en la iniciativa.

Espero que la ilusión y la prosperidad tiñan un nuevo año, cargado de nuevas oportunidades para disfrutar, aprender, y emocionarse.

 

Felices fiestas y Feliz 2015

 

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Publicado:22 diciembre, 2014 | Comentarios: 0

Paso a paso, camino hacia la aceptación de la enfermedad.

    Un nuevo compañero de viaje ha aterrizado bruscamente en la vida de un enfermo crónico. Un acompañante a largo plazo que desestabilizará su hogar, su familia,… Ha sido un verdadera sorpresa, teñida de enfado, incomprensión y tristeza. Aceptarlo en su vida llevará su tiempo y pasará por diferentes fases. Entender el proceso que vivimos y sentimos, es el punto de partida para mejorar en la medida de lo posible ese trayecto, esa andadura que comienzan juntos. 

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 Primer paso – La Crisis: Una nueva realidad parte de la primera noticia que reciben los afectados. Se encuentran en un estado de vulnerabilidad e incertidumbre, viviéndose con especial intensidad el instante en el que reciben la información diagnóstica. A este estado se sumará, a su vez, el círculo de cercanía de la persona afectada, como pueden ser familiares, pareja, amigos,… Por lo tanto, es indispensable aprender lo que implica el dolor, la cronicidad, la posible discapacidad o los síntomas asociados a su enfermedad. En este momento, deberá establecerse una correcta y óptima relación profesional-paciente que beneficie el estado de salud y su potencial calidad de vida, además de adaptarse al tratamiento ofertado.

 Este inicio irá acompañado de un estado de alerta, niveles altos de ansiedad, y sensaciones negativas, insatisfacciones, agobio, confusión. La confianza del personal sanitario o la seguridad de tener la información que se precise, aliviarán la carga del nuevo acompañante, de los cambios que acarreará su presencia en muchos ámbitos de la vida del paciente.

 

 Segundo paso – La travesía: o la fase de convivencia. La duración de esta fase es variable pues depende del estado de la persona. Podría durar años y años como sucede con enfermedades no mortales o puede ser insignificante si la muerte es muy cercana. La clave en esta fase es que el sujeto y familia lleven lo más parecido a una vida normal, entendiendo su periplo como una adaptación, manteniendo su autonomía y haciéndole un hueco a su acompañante en el día a día, sin evidenciar una lucha.

 

 Tercer paso – Los Períodos de Transición: Estos puntos de inflexión o cortes en el camino, provocarán tensiones puntuales, dudas, replanteamientos. Renacen antiguos temores. Un estado que afecta al círculo más cercano de apoyo de las personas. Se resuelve con nuevas adaptaciones , en ocasiones con renovados tratamientos y un concienzudo estudio del camino andado. Es importante que reconozcamos el esfuerzo y compromiso de protagonistas y allegados, tras los períodos de crisis que puedan suceder. Se establece una simetría en estos casos con el “ave fénix”, entendiendo los errores, y valorando los aspectos positivos que nos darán una opción para recuperar la adecuada convivencia con la enfermedad.

 

    Existiría una última etapa y debería recibir un espacio propio, ya que merece un análisis pormenorizado pues muchas familias y afectados han de aceptar una despedida encadenada a su enfermedad terminal. En estos casos hemos de prepararnos para la pérdida de la persona aquejada de la dolencia y para una nueva etapa que vivirá la familia sin su presencia. Cada enfermedad y cada persona marcarán su diario de viaje.

 

Cada afectado describirá su propio camino, dependiendo de sus propios pasos. Pero siempre será importante tener un adecuado mapa que marque las posibles rutas.

Publicado:16 diciembre, 2014 | Comentarios: 4

Ponencia : Importancia de los factores psicológicos en la enfermedad crónica.

 

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       El 29 de noviembre fuimos invitados a colaborar en una conferencia de ACCU-Cantabria, sobre la Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII). Para pacientes, familias y población interesada.

 

   Nuestra ponencia versaba sobre la implicación de los factores psicológicos en las enfermedades crónicas, concretamente en la EII. Algunos de los puntos que tocamos, además de presentar nuestra reciente iniciativa, fueron:

 

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     A) El punto de partida  son tres consideraciónes básicas que conformarán la relación de un afectado con su dolencia:

      – La enfermedad no afecta sólo al sujeto que la padece sino a su entorno, provocando tensiones a sus familiares y círculo cercano.      Además se conforma una nueva relación con los profesionales de la salud. Por lo que la enfermedad es un nuevo elemento que se        introduce en nuestros contextos de familia, de trabajo, de atención sanitaria,…

      – Cada día aumenta el número de familias a las que afecta una enfermedad crónica, y el tiempo de afectación es cada vez mayor a      su vez.

      – Las familias necesitan un mapa que les guíe por esta nueva andadura en sus vidas.

 

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  Tras exponer estos puntos esenciales comentamos temas tan importantes como la nueva realidad que supone el diagnóstico, así como las emociones asociadas a estos cambios vitales. También explicamos las fases de una enfermedad crónica o las respuestas del paciente. es importante que los afectados tengan la información necesaria, comprendan los estados emocionales para saber gestionarlos y sean tratados desde la empatía. Todo ello, servirá para que retomen el control. es necesario que los paciente “activamente” se involucren es su estado de salud, en la evolución de su enfermedad y en la toma de decisiones. Los principales obstáculos pueden ser la ambigüedad del estado de la enfermedad la complejidad del tratamiento o los cuidados, la falta de información o la falta de predicción sobre el pronóstico de la dolencia.  Finalmente también se mencionaron temas como las estrategias de afrontamiento necesarias y oportunan para mejorar la larga travesía, la convivencia a medio y largo plazo de la persona con su enfermedad, recuperando el equilibrio en su vida y desarmando posibles efectos estresantes de la prpia situación vivida.

 

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Fue un placer reflexionar con todos los asistentes sobre temas tan esenciales. Os esperamos a todos en el próximo encuentro.

En siguientes post seguiremos desgranando la información, el debate y muchas aspectos más de nuestra ponencia.

 

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Publicado:5 diciembre, 2014 | Comentarios: 0

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