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Felices Fiestas y balance del 2017

Cada año que concluye, realizamos un balance de lo vivido y experimentado. Pero muchas veces nos detenemos en la parte menos satisfactoria del mismo (conflictos, discusiones, enfados, temores, preocupaciones…) haciendo hincapié en los momentos de «mala suerte», en los eventos más negativos, o no dejando ir instantes de dolor o de angustia. Por ello, os invito a realizar un balance diferente, una revisión positiva de nuestra evolución en este años:

 

  • De aspectos aprendidos.

  • De emociones y momentos compartidos.

  • De noticias inesperadas, sorpresivas.

  • De cambios que nos han ayudado a evolucionar.

Cambiando nuestra perspectiva y nuestra búsqueda de momentos en el 2017, también varía nuestro estado de ánimo y reflexiones sobre un año, al que seguro que no le han faltado capítulos para coleccionar.

 

Es por ello, que como cada año, os escribo para haceros llegar mis mejores deseos de salud, prosperidad y disfrute. Espero coleccionéis todos aquellos instantes intensos, bellos, sonrientes, … para que nos acompañen a lo largo del 2018.

 

¡¡¡FELICES FIESTAS!!!

 

Publicado:20 diciembre, 2017 | Comentarios: 0

Afrontar, el esfuerzo que realizamos por adaptarnos al camino.

Muy lejos de las definiciones que habitualmente podemos leer sobre  la palabra «Afrontar», está la que trabajamos en terapia, la que ponemos en práctica cada día las personas de a pie, la verdaderamente necesaria para adaptarnos a un mundo cambiante y variable.  Se modifican las condiciones, el contexto, van pasando las estaciones, sube y baja la temperatura, hay cambios vitales en nuestro transcurrir, experiencias que siguen fluyendo y que también nos alteran y nos impregnan. Nuestra manera de pensar cambia, como personas evolucionamos e incluso nuestra memoria se adapta a todas estas alteraciones constantes. Es por tanto, especialmente relevante que sepamos adaptarnos a estos inherentes vaivenes de la vida.

AFRONTAR, es el esfuerzo, cognitivo, conductual que realizamos las personas para hacer frente al estrés, a los cambios, a las demandas externas e internas, a los conflictos… en definitiva para adaptarnos al camino vital. Se trata de una predisposición para enfrentar las diversas situaciones de la vida, fruto de las múltiples experiencias que vivimos.

El tipo de acciones que llevamos a cabo con ese fin, la adaptación, el enfrentarnos a las novedades que se presentan, pueden ser adaptativa (promueven la salud y la adaptación a largo plazo) o desadaptativas (reducen el estrés puntualmente, pero tienen un efecto nocivo a largo plazo), teniendo en cuenta el tipo de estrategias utilizadas, y por lo tanto las consecuencias también serán diferentes.

Pero, ¿cómo decidimos qué hacer en cada momento? ¿por qué el esfuerzo es diferente? En un determinado momento evito o niego un cambio, miro hacia otro lado, y sin embargo en otra etapa diferente, lo hago frente, con actitud luchadora, buscando alternativas o reflexionando sobre lo sucedido. Existen multitud de opciones a la hora de afrontar un suceso, un cambio (un despido laboral, una enfermedad, una separación sentimental, que un hijo se independice, un emabarazo, una pérdida económica, un duelo de un familiar, una mudanza…etc).  Ante esos acontecimiento, aparecen respuestas de nuestro cuerpo, como el estrés (al sentirlas como amenzantes nos preparamos) y reacciones emocionales mediatizadas por un proceso de valoración. Comparamos con experiencias anteriores, rebuscamos en estados de ánimo relacionados, y valoramos anticipadamente y cognitivamente, ese cambio, pensamos en ello, le damos vueltas…

a) Valoración primaria (primer momento): consecuencias que la situación tiene para nosotros.

b) Valoración secundaria (segundo momento): si se percibe como amenaza o desafío, valoramos los recursos de que disponemos para evitar o reducir las consecuencias negativas.

Vamos viendo, hasta ahora, que el esfuerzo que hacemos a diario por adaptarnos, ya sea efectivo o necesitemos varios intentos, está relacionado con lo que hemos vivido hasta el momento en el que llega el cambio, con lo que pensamos, sentimos y con cómo actuamos. Es por eso, que ante un acontecimiento tal, nos decantaremos por una de estas opciones:

Afrontamiento Pasivo/Evitación: Son comportamientos y pensamiento de distanciamiento, de rechazo, como «mantengo la esperanza», «disimulo cómo me siento», «me resigno, pues me controla», «mantengo la esperanza», «me aislo», «no pienso en ello»… Se trata de depositar en otro, que no seamos nosotros el control de la situación, como si la adaptación dependiese del exterior y no de nosotros y de nuestro propio esfuerzo para lograrlo. Por ello, las estrategias utilizadas en este caso son: renuncia, autodistracción, consumo de sustancias, negación, religión, autocrítica, descarga  emocional.

Afrontamiento Activo: Comportamientos y pensamientos de acción directa orientados hacia el conflicto, hacia la situación de cambio que por un momento ha alterado nuestras vidas, como «hablo de ello», «busco ayuda», «busco información», «me intereso por como me siento y lo comparto»,… Y que se traduce en estrategias del tipo: planificación, búsqueda de ayuda familiar o profesional, humor, aceptación, reinterpretación positiva o apoyo emocional.

Mirar hacia nosotros, entender cómo nos sentimos, contemplarnos, mirarnos, y reflexionar al respecto, es el primer paso para el auto-conocimiento y el auto-cuidado, y por lo tanto una mejora en nuestra calidad de vida.

Victoria Sánchez Mújica

Psicóloga sanitaria Ca-00818

Psicoterapeuta familiar/de pareja

Responsable de Proyecto Acompasados

www.proyectoacompasados.com

Publicado:10 diciembre, 2017 | Comentarios: 0

Nuestro punto de vista diseña el mundo que nos rodea

Hace tiempo escuché una frase, que se atribuye a diferentes autores, pero que llama mi atención por la profundidad de la misma: «Las cosas no son en si mismas, sino que dependen de nuestro punto de vista, dependen de cómo las vemos o las sentimos» o dicho de otra manera, «No vemos las cosas como son, sino como somos nosotr@s». Esta frase incita a reflexionar, comenzando por ese nosotros que está implícito en ella, ese YO.

Si tod@s, mirasemos una misma silla y tuviésemos que hacer una descripción de la misma, podríamos coincidir en algunos aspectos, pero cada uno describiría una parte de la silla. Quizás unos mencionaran su color (no el mismo para tod@s), otros hablarían del estilo, de su funcionalidad, de su composición, de su estructura… pero al margen del objeto en si mismo que tendríamos delante, cada uno aplicaría su experiencia para describirla, es decir, sus recuerdos, sus vínculos, sus afectos… Esa mochila que muchos profesionales mencionan, y que llevamos con nosotr@s a todas partes, no es un mero simbolismo o una carga, sino un posicionamiento, que nos hace fijarnos más en las patas de la silla o el respaldo, en su comodidad o en su belleza. Si tan distintos, han sido, unos de un objeto más o menos objetivo y frío (depende de nuestro punto de vista) que pasaría si tuviésemos que hacer ese mismo ejercicio con una persona. Cómo la vemos, depende de cómo la miramos, de a través de qué lentes, de en qué momento lo hacemos, y no de la persona en si.

Hoy escuché a dos paciente hablando en la sala de espera. Uno advertía en el otro «qué mala cara tienes». Enseguida, el que recibió el comentario se alertó, se fue a mirar al espejó y se preguntó a si mismo, ¿tan mal me encuentro que se me nota por fuera? Ante ese tipo de comentarios, nos preguntamos por nuestro aspecto, podemos incluso obsesionarnos por estar bien para los demás o en aparentar. Según mi análisis, debemos hacer hincapié en un detalle, ¿cómo se encontraba la persona que hizo ese comentario? Recordad la frase del inicio y volved a leer el ejemplo si teneis alguna duda.

Quiero decir, que en cualquier reflexión, una de las partes más importantes a analizar, es mi parte de responsabilidad, de influencia, mi auto-cuidado, lo que me atañe a mí. En este caso podríamos describirlo como mi Estado mental:

          – un estado de nuestra mente (de nosotr@s) en un momento y circunstancias

          determinadas, una reacción ante un  estímulo. Compuesto por: emociones,

          pensamientos, conductas, sensaciones, expectativas, motivaciones, relaciones,

          recuerdos, proyecciones de futuro…etc.

Por ejemplo: No sólo hablamos de sentir enfado (una emoción) , sino de los pensamientos con los que se relaciona, de nuestra actitud y la influencia de los otros. En este caso, podríamos hablar de un estado mental de enfado y desahogo, en el que me altero, creo que alguien se ha comportado de manera injusta conmigo y me desahogo soltando «sapos y culebras» por la boca.  El hecho de reconocer qué pienso, cómo me siento y me comporto, me ayudará a comprender mis relaciones con los demás, mi interacción en un mundo que voy diseñando según esos mismos estados, según me siento, y según lo veo.

Pero en todo par, como es el caso de las relaciones humanas, hemos de tener en cuenta,

un mínimo de dos puntos de vista, dos diseños del mundo, dos modos de sentir diferenciados.

Cuando analizamos, nos cuestionamos y reflexionamos sobre nuestro estado, sobre cómo nos comportamos en diferentes momentos, hay un dato que no podemos olvidar, estamos unidos a OTROS. No hay estado mental, estado de ánimo, pensamientos, emociones o conductas, en soledad, alejados de cualquier contexto. Se trata de estados, de respuestas ante un estímulo, ya sea propio, interno o externo, de reacciones ligadas a los estados de otras personas de nuestro alrededor. Ser capaz de identificar nuestro propio estado y el de los demás, así como las influencias mutuas se llama MENTALIZAR. Una capacidad a entrenar con diversas funciones, pero que sobre todo, nos ayuda a convivir, a entender, a reflexionar, y a cuidarnos.

Si retomamos la frase que nos trajo hasta aquí nos percataremos de su significado, ahora, con una mayor profundidad. Ni siquiera apreciamos los mismos colores, unos y otros, ni advertimos las mismas cualidades de una persona. Nos sentimos atraídos por lugares o sensaciones diferentes, dependiendo de lo que necesitemos, deseemos, o simplemente veamos o apreciemos en el otro. Incluso, cuando creo distinguir cómo se siente la persona que tengo al lado, lo hago desde mi propio diseño del mundo, desde mi punto de vista, teniendo en cuenta cuánto y cómo pesa mi mochila. Es por ello tan importante, atender a otros puntos de vista, comprender otros diseños, otras formas de pensar, pues nos abrirán la puerta a nuevas deficiciones y experiencias. Tengamos en cuenta que no podemos vivirlas todas, ni cometer todos los errores del mundo posibles para aprender, es por ello, que NOSOTROS y los OTROS, son una fuente experiencial de aprendizaje. Pues aprendamos y disfrutemos!!!

Victoria Sánchez Mújica

Psicóloga sanitaria Ca-00818

Psicoterapeuta y responsable de Proyecto Acompasados

www.proyectoacompasados.com

Fuente imágenes: www.pixabay.com

Publicado:22 noviembre, 2017 | Comentarios: 0

Cómo comunicar el diagnóstico a nuestr@s hij@s – Guía de apoyo para familias

«Una guía práctica y explicativa, cuya función es el apoyo a las familias que conviven con el Síndrome de Noonan. Un material orientativo creado para ayudar a padres, madres y familias, en el inicio d ela comunicación, del diálogo con sus hij@s, sobre la enfermedad, sobre la enfermedad que padecen, mejorando su calidad de vida como pacientes, y por tanto, las relaciones familiares. sin perder la perspectiva de los más pequeñ@s, o la carga emocional de una labor delicada y necesaria, que implica a todo@s los miembros que componen cada familia en particular».

Así comienza la presentación de un proyecto muy especial que hoy quiero compartir con vosotr@s. Un recurso de apoyo para familias, que nos mostrará cómo comunicarnos con niñ@s/jóvenes afectad@s por una enfermedad crónica. Aunque en esta ocasión hablamos de circunstancias muy concretas, pues se ha realizado en colaboración con la Asociación Síndrome de Noonan Cantabria, se pueden extrapolar la mayoría de los apartados de la guía para otras dolencias crónicas o circunstancias de falta de salud.

La comunicación es fundamental para adaptarnos a la nueva situación, para aceptar la enfermedad, para amortiguar los miedos surgidos y los pensamientos negativos, de las personas afectadas ( paciente y familia).

Es comprensible que los padres alberguen dudas sobre este tema. Hablar de la enfermedad con sus hijos son momentos a preparar, a planificar, y don muy relevantes para que los niñ@s comprendan la situación. La decisión la deben de tomar los padres (o personas responsables de los menores).

-Aprendiendo a comunicarnos.

-La enfermedad para l@s niñ@s.

-Comprensión de la enfermedad según la etapa de desarrollo infantil.

-Preguntas frecuentes.

¿Esnecesario hablar con mis hij@s?

-Cuándo, cómo, quién y qué debemos de explicar.

-Posibles reacciones de los niñ@s según su edad.

-Preocupaciones infantiles.

-Conversando con l@s herman@s.

-La respuesta emocional de la familia.

-Pautas generales para afrontar la situación.

-Cuándo pedir ayuda.

Estos son algunos de los temas tratados en profundidad, con ejemplos y pautas prácticas, desarrollados a través de 9 capítulos.

Uno de los moyivos de la elabración de esta guía fueron las diversas dudas que expusieron las familias en el III Encuentro Estatal de familias afectadas de 2016, además de estados de confusión que algunos padres refieren en consulta.

En muchas ocasiones los padres evitan un situación comprometida y dolorosa. Unas palabras que aportarán realidad a la situación diaria que viven al verbalizarla.

A menudo los padres esperan que sean sus hij@s lo que hagan las preguntas. Pero es posible que percibiendo la tensión que genera ese tema de conversación, también eviten sacarlo. En ese caso estamos ante la protección de sus hijos a los padres, tal y como han sido enseñados. Pero se debe evitar ese pacto de silencio y de protección mutua que impide la comunicación en el hogar sobre un tema tan importante.

 

El tiempo en este caso, no será un aliado, pues dificultará esa primera conversación. sobre todo debido a la gran imaginación de los niñ@, que percatándose de que sucede “algo raro” habrán cubierto los huecos de falta de información con fantásticas argumentaciones propias, historias creativas y que les han servido para entender lo que no había sido explicado. a veces nos amaparamos en su corta edad para no dar explicaciones, pero hemos de hablar con un lenguaje apropiado, siendo muy claros y cercanos, aportando lo que ellos puedan entender, adaptado a su madurez y necesidades.

Para personas o familias interesad@s, podéis descargar de manera gratuita esta guía, a través del siguiente enlace Descarla AQUÍ

Desde aquí, gracias a las familias inspiradoras, a l@s colaboradores y participantes que han hecho posible que esta herramienta vea la luz.

Victoria Sánchez Mújica

Psicóloga sanitaria Ca-00818

Psicoterapeuta

Responsable de Proyecto Acompasados

Publicado:13 noviembre, 2017 | Comentarios: 0

Experimentando el poder de la risa, como cuando éramos niñ@s.

«Riamos de manera sana, plena, natural, de un modo sencillo, como niñ@s».

Conceptos como el humor o la risa son universales para el ser humano, y bien conocidos sus beneficios, sus aportes diarios en diferentes niveles: una tímida sonrisa, una mueca en el rostro, un gesto de felicidad, una sonora carcajada, o tener que sentarnos, llorar de risa. Desde una actitud desenfadada, de relax, que invita a iniciarnos en el juego mental del humor.

La Risa, como respuesta fisiológica se produce ante una estimulación externa o interna, descargando así la energía acumulada, sobre todo proveniente de estados emocionales. Íntimamente ligada a momentos de bienestar, de satisfacción o de disfrute. Una verdadera catársis emocional, un desahogo rutinario que vivimos y sentimos a diario, un precedente del lenguaje que potencia nuestra clasificación de «seres sociales y relacionales».

Muy diferente es el efecto causado por una «risa falsa o forzada», habiéndose estudiado cómo el cerebro es un detector implacable de la naturalidad y la frescura de nuestra risa. Es por ello, que quisiera, además de aportar los beneficios de esta sana respuesta, respetar su espontaneidad. Sirve como desahogo emocional o es capaz de ampliar nuestro punto de vista relativizando los conflictos, pero  debemos evitar enmascarar algunos emociones (tristeza, enfado, rabia, asco, miedo…) a través de la risa, o sentirnos «obligados a sonreír cada día». Los mensajes sociales de los últimos tiempos parecen encaminados hacia esta disciplina de salir a la calle, de trabajar, de mirar a los demás o a uno mismo, «siempre» con una sonrisa. Como si sentirnos vulnerables, débiles o venirnos a abajo, no nos estuviese permitido. Como si dibujar esa mueca de felicidad en nuestro rostro fuera la panacea, el antídoto antiestrés. Tenemos derecho a sentir cada emoción libremente y a entender qué necesitamos en cada momento.  Sin censuras, sin obligaciones, conozcamos «nuestra risa» como una herramienta que podemos utilizar para mejorar nuestra salud.

Hace más de 4000 años ya existían en el antiguo imperio chino, templos de reunión para reír, con el fin de equilibrar la salud. Desde entonces, son muchos los autores y profesionales que han recomendado la risa como fuente de salud como  por ejemplo Aristóteles, F. Rabelais, R. Burton, Freud, W. McDougall o P. Adams, entre otros.

Motivos por los que la risa y el sentido del humor son una fuente de ayuda y de crecimiento personal:

  1. Es un elemento de comprensión de la realidad, pues nos ayuda a entender el mundo que nos rodea. Además de apreciar diferentes puntos de vista.

  2. Potencia la capacidad de  reflexión.

  3. Estimula la creatividad. Activa nuestra mente.

  4. Nos ayuda a controlar los conflictos, a aliviar las tensiones, mejorando las relaciones sociales. Mejora la comunicación entre las personas.

  5. Mejora nuestro estado de ánimo y nos impulsa a la actividad, al movimiento, al dinamismo. Siendo una fuente de motivación.

  6. Disminuye los niveles de estrés y dolor.

  7. Genera atracción sexual.

  8. Facilita las interacciones sociales, las conexiones con nuestros iguales.

  9. Podríamos resumir con este punto final  «Mejora nuestra salud«.

Rompiendo mitos:

-El sentido del humor o reírnos no son sinónimos de ridículo o falta de seriedad. Son un componente social, de aprendizaje, un elemento de comunicación y lector de la realidad.

-Falta de madurez. Todo lo contrario, es un síntoma de salud, desde que somos niños, y debemos aprender a crecer con su espontaneidad y plenitud, desarrollando esta herramienta de bienestar.

– Desconocimiento de efectos de la risa, y atribuirlo a falta de responsabilidad o pasotismo. La falta de información evita que nos beneficiemos de sus múltiples aplicaciones y la releguemos a un segundo plano.

– El buen humos no es sólo saber contar chistes o historietas. Es una actitud, un juego mental, un desahogo emocional y una necesidad de apartar determinados pensamientos de nuestra mente, de descanso, de liberación.

«La importancia de compartir la risa».

El objetivo de la risoterapia es «recuperar nuestra risa interior», una risa que desde bien pequeños fuimos desarrollando hasta ser limitada por la normativa social. Una expresión altamente beneficiosa, que nos influencia para situarnos en el presente, en el momeno actual, relativizando los conflictos e impulsando nuestro pensamiento positivo. Esa risa que potencia crecimiento , evolución y aprendizaje personales.

Geloterapia/risoterapia: Técnica psicoterapéutica que produce beneficios mentales, emocionales y psicosomáticos. Un complemento a las terapias tradicionales que consiste en disfrutar de la risa, sentir una risa plena y natural desde nuestro abdomen, muy similar a la experimentada en nuestra etapa infantil.

Áreas a trabajar desde esta metodología:

  • Autoconfianza, autoestima.

  • HHSS comunicación.

  • Equilibrio emocional, emociones, estados.

  • Niveles de estrés y ansiedad.

  • Relaciones.

Clases semanales de Risoterapia, los lunes de 17 a 18.15 h

en Calle Isaac Peral 4, Santander.

Últimas plazas disponibles.

Organiza Espacio Raíces y Proyecto Acompasados.

Información/Inscripciones en :  651.053.769 o a través de nuestra web.

Victoria Sánchez Mújica

Psicóloga sanitaria – Psicoterapeuta 

Responsable de Proyecto Acompasados

www.proyectoacompasados.com

Publicado:17 septiembre, 2017 | Comentarios: 0

Beneficios de la risa.

Cuando reímos activamos cerca de 400 músculos de nuestro cuerpo. La risa mejora la respiración, el ritmo cardíaco, mejora la digestión, fortalece las conexiones sociales, las relaciones interpersonales. A través de una modalidad lúdica, disfrutamos de un entrenamiento beneficioso (corporal, emocional, relacional, cognitivo, psicológico), del que aprender y redescubrirnos.

La puesta en marcha de la risa o su utilización a través de talleres o, cursos o actividades es una técnica psicoterapéutica de gran ayuda. Se compone de ejercicios y dinámicas, técnicas para desdramatizar las dificultades del día a día, gimnasia de la risa, momentos de reflexión interna, estados de interiorización y relajación, además de un componente grupal que nos ayudará a establecer lazos de unión con otros semejantes a través de la risa, de su efecto contagioso y de la sensación de liberación, en un ambiente motivador y divertido. Gracias a ello, nos centramos en el momento presente, en el aquí y el ahora, evitando que nos invadan los pensamientos negativos o los estados de confusión.

El beneficio adaptado de la risa, a través de la «Risoterapia» es una Una modalidad terapéutica que nos ayuda a liberar las tensiones internas, a lograr una evolución personal, entrenando nuevas estrategias y habilidades, a través de la relativización de los conflictos, la descarga emocional, la relajación, la reflexión y el sentido del humor. Favorece el diálogo, la escucha activa. Potencia el pensamiento creativo. Mejora la comunicación. Fortalece la autoestima y desarrolla la empatía. Nos ayuda, además, a reducir estados de ansiedad y estrés, mejorando el estado de salud.

Beneficios de la risa:

– Mejora el sistema inmunológico.
– Favorece una actitud optimista.
– Funciona como analgésico.
– Mejora el rendimiento.
– Fortalece las relaciones.
– Regula el estado de ánimo.
– Reduce el estrés.
– Incrementa el estado de alerta.
– Potencia la creatividad.
– Mejora la memoria y concentración.
– Reduce miedos y frustraciones.
– Reduce la presión sanguínea.
– Fortalece músculos abdominales y espalda.
– Ayuda a quemar calorías.
– Favorece estados de relajación y distensión muscular.
– Alivia el insomnio.
– Ayuda a eliminar pensamientos negativos.
– Facilita la digestión, gracias al masaje interno que origina el diafragma.
– Mejora la capacidad respiratoria.
– Es una herramienta eficaz ante síntomas de depresión o ansiedad.
– Envía mensajes positivos al entorno cercano.
– Favorece la eliminación de colesterol.
– Libera emociones (…) .

Por estas razones os recomiendo el nuevo curso que ponemos en marcha este otoño, el 2 de octubre «Risoterapia». Sesiones dirigidas  a personas que deseen impulsar un cambio en su vida, haciendo una lectura diferente de los conflictos, relativizando sus problemáticas, eliminando pensamientos negativos, reduciendo el estrés, fortaleciendo recursos personales y beneficiándose de una técnica psicoterapéutica de gran valor.

Lugar: Espacio Raíces. Calle Isaac Peral 4, bajo. Santander.

Fecha: Sesiones semanales de hora y cuarto de duración que darán comienzo el 2 de octubre.

Imparte: Victoria Sánchez Mújica – Psicóloga/Psicoterapeuta familiar y de
pareja/ Mediadora. Ca-00818 Responsable de  Proyecto Acompasados – Atención psicológica.

Precio: 40 euros (mensuales).

Inscripciones: A través del teléfono 651-05-37-69 o del email espacioraices@hotmail.com

Os esperamos.  Inscripciones abiertas. Plazas limitadas.

Publicado:12 septiembre, 2017 | Comentarios: 0

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