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Hablemos sobre depresión

Un artículo que he escrito para la web de Fundipp (Fundación para la Investigación en Psicoterapia y Personalidad), podeis leerlo también pinchando el enlace http://fundipp.org/mitos-depresion/

 

 

La OMS ha dedicado este año el Día Mundial de la Salud,  ayer  viernes 7 de abril, a la depresión, una acompañante silenciosa instalada en miles de hogares en España, con el lema “Depresión, hablamos de ello”.

 

Que nos sirva para reflexionar en esta fecha , la información que desde esta entidad se traslada, “ la psicoterapia puede ser tan efectiva como los fármacos en el tratamiento de la depresión, convertida en la mayor causa de mala salud y de discapacidad en el mundo con 322 millones de personas afectadas”. Una afirmación que suma en claridad, en transparencia, en orientación a los pacientes y las familias, y en compromiso con la salud.

 

Relevante nuestra tarea como profesionales, especialmente acercándonos a fechas tan significativas para los sectores de la salud y público en general, aportando información fidedigna sobre la enfermedad y además de desmitificarla conceptualmente, para acercar a la sociedad una visión más realista de esta enfermedad.

 

 Depresión y enfermedades crónicas:

 

 

 

Mitos sobre la depresión:

 

– Los antidepresivos son la única opción. Se manifiesta de diferente manera en cada persona y en estos momentos existen varias alternativas de tratamiento. Recordemos la afirmación de la OMS de hace unos días, que señala la psicoterapia como un tratamiento eficaz al mismo nivel que los psicofármacos.

 

– Hablar de la enfermedad la empeora. Expresar, compartir lo que se siente y experimentan los pacientes es de gran ayuda para conocer la enfermedad, y para mejorar la calidad de vida de los afectados, además ser muy positivo en la adherencia al tratamiento y en la perspectiva social.

 

– Los tratamientos no están adaptados y duran de por vida. Siguiendo con la explicación anterior, existen diferentes tratamientos, adaptados a la sintomatología presentada, además de ser de duración determinada.

 

– La predisposición genética indica que se hereda la enfermedad en el 100% de los casos. La predisposición genética a la depresión puede aumentar la probabilidad de desarrollar la enfermedad entre un 10 y un 15 por ciento.

 

– Sólo la padecen mujeres. En España, el riesgo de que la población general desarrolle, al menos, un episodio de depresión grave a lo largo de la vida es casi el doble en mujeres (16,5%) que en hombres (8,9%).

 

– Los síntomas emocionales son las únicas características asociadas a la depresión. Otras manifestaciones a comentar son: taquicardia, nauseas, mareos, dolores crónicos, eccemas, cansancio, fatiga, alteraciones en el sueño o apetito, variaciones de peso, sudoración… y un largo etcétera.

 

– No está considerada una enfermedad médica. Sí, lo está, pese a las dificultades a la hora de reconocer su sintomatología o diagnosticarla. Es una enfermedad que afecta la calidad de visa de las personas que la padecen y la de su entorno. Las etiquetas, estigmas carentes de información, evidencian la problemática social en torno a la enfermedad y dónde hacer hincapié en fechas como hoy. Los síntomas son reales y abarcan área psicológica, emocional, física y relacional.

 

– Es un signo de debilidad. Esta etiqueta conlleva convivir con la enfermedad desde el silencio y la ocultación, dificultando por tanto el tratamiento, su adherencia y la comprensión de la sintomatología por parte de pacientes y familiares.

 

– Tristeza y depresión, son los mismo. A menudo se considera la tristeza como un síntoma de la enfermedad, pero no es el único, además de ser una emoción pasajera, suele ir acompañada de tensión, sensación de vacío, apatía…etc.

 

Porque aportar información al pacientes implica potenciar su adaptación y fomentar la adherencia a los tratamientos además de la confianza en los profesionales, sintiendo una sensación de control respectoa las nuevas circunstancias vividas, que optimizarán su actitud.

 

Fdo. Victoria Sánchez Mújica

Psicóloga clínica y de la salud

Psicoterapeuta familiar y de pareja

Publicado:8 abril, 2017 | Comentarios: 0

Necesidades, emociones e interpretaciones. Resolviendo conflictos personales.

         El pasado viernes ofrecí una charla sobre “Los conflictos personales y nuestra implicación”. Abordamos varios temas, gracias a las aportaciones de los asistentes y de sus preguntas. Me parece reseñable resumir algunos de ellos aquí. Como por ejemplo cómo entendemos los conflictos interpersonales.

 

 ” Las personas construyen su mundo personal

mediante su interpretación de los acontecimientos.”  Kelly.

 

 CONFLICTO es un choque entre diferentes necesidades o ideas, intereses contrapuestos que son confrontados. Pero además, son inevitables, forman parte de nuestra vida, una gran fuente de aprendizaje. Implican cambios, mejoras. No son ni negativos ni positivos, dependen de cómo sean manejados.

 

Desde la superficie, lo que cada uno aprecia de los conflictos en los que está inmerso son aspectos como la posición de cada implicado, las justificaciones o argumentos expuestos o las expresiones. Pero que hay debajo… ???

 

 

A la hora de analizar la situación, de estudiar nuestra percepción y de tratar de vislumbrar opciones, alternativas o posibles soluciones, hemos de tener claro qué está bajo nuestro control y qué aspectos no lo están.

 

 

           En muchas ocasiones el detonante que hace visible las diferencias de intereses entre dos personas, es sentir la frustración o irritación (de una de las partes), experimentadas en una conversación con el “otro”, al haber sentido la necesidad de que lo escucharan o al no haberse cumplido sus expectativas. Cómo percibimos los conflictos, la subjetividad, las fallas en la comunicación, las presiones internas y externas, las diferencias de caracteres o de historias vitales, o las necesidades instisfechas son fuentes importantes para que salgan a la luz conflictos, para que se manifiesten diferencias latentes entre dos personas.

 

Pasos a seguir ante un conflicto:

 

A) a.1.- Reconocer y aceptar lo que nosotros sentimos.

     a.2.- Respetar las emociones de los demás. Detrás de las emociones hay necesidades no satisfechas de todo los implicados en el conflicto, y hemos de tener en cuenta que las necesidades de los seres humanos seres             comunes.

 

B) Qué pienso en esos momentos de tensión, tras los enfrentamientos o discusiones. Qué pensamientos genero ante las  dificultades.

       b.1.- “yo tengo la culpa”.

       b.2.-  “la culpa la tiene el otro”. (por ejemplo).

 

C) Dejar de buscar culpables en el conflicto y expresar: qué he vivido, cómo me he sentido, cómo lo interpreto y qué me hubiese gustado que pasara (con propuestas para el futuro). Hemos de describir nuestro estado emocional y mental en el conflicto para después tratar de resolverlo, sin hablar desde el enfado o la rabia, y para lograr, además, escuchar al otro activamente.

 

” Tres cuartas partes de los infortunios y malentendidos del mundo,

desaparecerían si nos pusiéramos en la piel de nuestros adversarios

y comprendiésemos su punto de vista.” M. Gandhi.

 

Victoria Sánchez Mújica

Psicóloga – Psicoterapeuta

Responsable de proyecto

Publicado:21 marzo, 2017 | Comentarios: 0

Conflictos personales. ¿Cómo afrontarlos?

Muchos son los conflictos a los que nos enfrentamos en nuestro día a día, que buscamos resolver. Algunos se instalan en nuestra mente y no podemos dejar de darles vueltas sin aportar solución alguna. A raíz de otros se provocan desequilibrios en las relaciones personales, malestar, rabia, tristeza, enfado… Algunos de los citados conflictos podrán ser resueltos y otros no, pero todos conllevan un proceso de aprendizaje que nos ayudará a evolucionar como personas.

 

 

Antes de enfrentarnos a un conflicto conviene saber qué sentimos, identificar nuestras emociones, hacer una lectura desde los diferentes puntos de vista, objetivamente, sin buscar culpables, entender a quién o quiénes afecta y buscar alternativas, motivos para el acuerdo, propiciando situaciones óptimas para todos los implicados (amigos, pareja, familia, compañeros) dependiendo del ámbito en el que se ha desarrollado ese conflicto puntual. Tengamos en cuenta que los resultados de nuestros conflictos más personales nos pueden afectar seriamente, minando la autoestima, provocando inseguridad, pérdida de relaciones personales, ansiedad, estrés, estados mentales de confusión o victimismo,…y un largo etcétera.

 

Algunas de las claves son: la confianza en uno mismo, la capacidad de análisis, las habilidades sociales, la gestión emocional, la comunicación con los otros, o entender otros puntos de vista. Todas ellas herramientas a aprender, a entrenar, a fomentar.

 

 

A propósito de este tema os invito a asistir y participar en la charla gratuita que ofreceré el viernes 17 de marzo a las 20.30h en C/Isaac Peral 4, bajo (Centro Espacio Raíces) Santander. Aforo limitado.

“Resolución de conflictos personales”

 

En ese espacio tendremos la oportunidad de hablar sobre nuestra implicación en los conflictos más personales, más cercanos (de pareja, amistades, en la familia, en el ámbito laboral o incluso con uno mismo), aprendiendo a ver cómo nos afectan, qué aportamos nosotros, con qué actitud los afrontamos y qué podemos hacer para resolverlos. Entendiendo, qué elementos están bajo nuestro control comenzando esos cambios desde el “yo” para llegar a “los demás”.

 

Siendo los protagonistas en un proceso de construcción,

en un proceso de cambio.

 

Victoria Sánchez Mújica

Psicólogaclínica/de la salud Ca-00818

Psicoterapeuta familiar y de pareja

Publicado:7 marzo, 2017 | Comentarios: 0

Aprendiendo a gestionar el estrés. Resumen de una charla (19-01-17)

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“Se vive una situación de estrés cuando una persona PERCIBE las demandas de su entorno y los RETOS que le vienen impuestos o que ella misma se ha AUTOIMPUESTO, superan su capacidad para poder afrontarlos con éxito percibiendo como única alternativa, que dicha situación es INCONTROLABLE, poniendo en peligro su estabilidad física o psicológica”.

 

Con esta definifión comenzó la charla de ayer, cuyo título llevaba la palabra aprender, por su carácter práctico e intriductorio, al tema del estrés y cómo lo vivimos o sentimos.

 

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Tengamos en cuenta que ante una situación amenzante, de peligro, de tensión o preocupació somos nosotros los que lo valoramos con esos criterios, o lo percibimos como más llevadero, liviano, sin importancia,… Es por esta razón, que PODEMOS aprender a gestionar el estrés, porque depende de nosotros y de nuestra manera de entender lo que sucede a nuestro alrededor. (Salvo aquellas situaciones cuya reacción de estrés es inevitable, aunque en ellas también podríamos trabajar suavizando nuestra manera de tomarnos las cosas).

 

“Lo que nos altera no son las cosas en sí, sino lo que pensamos de ellas”.

 

Las dos claves a tener en cuenta en los procesos de estrés:

 

1) Informarse. Investigar, buscar información (de fuentes fiable, fidedignas, de profesionales de la salud) acerca de la temática. Nos clarifica qué es el estrés, cuáles son las señales de alerta a las que prestar atención, acabar con las leyendas urbanas que negativizan nuestras reacciones psicofisiológicas, la sobreactivación corporal (entre otros aspectos).

 

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2) Auto-observación: Prestar una especial atención a cómo pensamos , sentimos o vivimos. Nos dará pistas para averiguar en qué situaciones nos afecta el estrés, o cómo percibimos una amenaza, qué capacidades creemos tener o cuál es nuestra manera de afrontarlo. a partir de ahí existen diferentes técnicas y estrategias que podemos aprender para gestionar el estrés.

 

 Tópico muy extendido y abordado en la charla de ayer: “El estrés es malo, nos perjudica y debemos evitarlo.” Debe existir un equilibrio entre la ausencia y el exceso de tensiones, de la misma manera que debe existir entre el descanso y la actividad. Es por ejemplo el estrés el responsable de que nos levantemos por la mañana al escuchar el despertador, es un principio de supervivencia. Por ello, no debemos denostarlo.

 

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Como podemos apreciar, las señales de alarma destacadas en la imagen, tienen mucho que ver con nuestra manera de percibir y de entender el mundo que nos rodea, con conductas de rumiación, de exceso de preocupación (no reflexión o resolución de conflictos). Lo que quiere decir, que la respuesta natural del estrés que soporta nuestro cuerpo y que nos beneficia, dura un período de tiempo muy limitado, lo justo para enfentarnos a una situación que consideramos peligrosa y sobrevivir. A partir de ahí, prolongar la tensión, la preocupación, el estado de activación, conlleva consecuencias nefastas para la salud. un claro ejemplo es la siguiente imagen, donde aparecen algunos de los trastornos fuertemente asociados al estrés.

 

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La siguiente imagen nos dio pie para hablar de las pautas más importantes para gestionar el estrés, para reducir su efecto en los casos en los que fuese posible. Los asistentes se sientieron identificados con algunas.

 

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Para finalizar, practicamos un ejercicio breve de relajación que nos sirviera para destensar y centrarnos en el “aquí y el ahora” unos segundos, alejándonos de preocupaciones o situaciones externas.

 

Como he explicado, en muchas situaciones, el estrés es inevitable, como los nervios ante una entrevista de trabajo o una prueba médica… Pero prevenirlo, puedo resultar más sencillo, si realizamos algunos cambios en nuestro estilo de vida, adoptando una actitud más positiva y resolutiva, hacia las situaciones que tengamos que afrontar.


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Como a los asistentes, os dejo las maneras de contactar conmigo por si os surge una duda o precisais información al respecto.  Si alguien quisiera profundizar en el tema, recordad que el 1 de febrero comienza un taller online “Gestionando el estrés”. Gracias por vuestra atención!!!

 

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Victoria Sánchez Mújica

Psicóloga de la salud ca-00818

Psicoterapeuta de familia y de pareja

Publicado:20 enero, 2017 | Comentarios: 0

Propósitos para el 2017 – Aprender a gestionar el estrés

 Comenzamos este 2017, con nuevas actividades, nuevas fechas para nuestros talleres online. Una oportunidad de crecer personalmente, de aprender nuevas herramientas para potenciar nuestro bienestar, de alcanzar algunos de los propósitos  de este nuevo año. Desde la comodidad del hogar, siendo vosotros los que marqueis el ritmo y con el acompañamiento y apoyo de un profesional experto en la materia. Os espero!

 

 Al ser una atención personalizada  se ofrecen  PLAZAS LIMITADAS.

 

a) Gestionando el estrés –  del 1 al 8 de febrero.

Matrícula o solicitud de información. También escribiendo a proyectoacompasados@gmail.com.


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b) Conviviendo con la enfermedad – del 8 al 15 de febrero.

Matrícula o solicitud de información. También escribiendo a proyectoacompasados@gmail.com.

 

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Toda la información sobre el funcionamiento de los talleres online en el siguiente enlace o a través del email proyectoacompasados@gmail.com , para orientaros, resolver vuestras dudas o cumplimentar el impreso de matrícula.

 

 

Responsable: Victoria Sánchez Mújica

Psicóloga de la salud Ca-00818

Psicoterapueta y responsable de proyecto

 

Publicado:10 enero, 2017 | Comentarios: 0

Familia, turrón y enfermedad. Cómo viven los pacientes crónicos las fiestas navideñas.

      Las fiestas navideñas, han dado paso, como en años anteriores a momentos de alegría, compartidos, a sonrisas, a sentimientos de pérdida o vulnerabilidad, también a tensiones familiares o a incomodidad… una vorágine emocional que vivimos en unos concurridos días. Es habitual que en consulta aparezcan nuevos conflictos en la pareja o en la familia tras estas vacaciones. La sensibilidad está a flor de piel.

 

     Nos unimos en cenas o comidas en familia, surgiendo instantes de tensión, incomprensión o también sorpresa. A la misma mesa se sientan personas con diferentes experiencias, vidas, mochilas y manera de comunicarse, sentando las bases de una relación simbólica  “así pasamos las fiestas en mi casa”.

 

         Es por ello, que consulté a través del muro de testimonios, y de varios grupos de pacientes cómo se convive con la enfermedad en estas fechas. ¿Es un handicap añadido? Agradezco enormemente la colaboración de todo@s y de cada un@ de los participantes. Sus respuestas han sido muy significativas, y arrojan luces y sombras de una convivencia a tres bandas en navidad, ellos + la enfermedad + la familia (la de origen , la propia, la política).

 

fiestas navideñas

¿Cómo nos han afectado, estas fiestas tan señaladas? 

 

             Se evidencia en primer lugar, como en otras épocas del año, fatiga, cansancio, falta de energía o apatía. Quizás, más llamativo en unas fechas de traslados, viajes, organización compartida…etc. Es por tanto, un gran tema de preocupación, ante la comprensión/empatía o falta de ello, por el entorno, además de las auto-exigencias y consecuente  auto-enfado que muchos pacientes sienten, por tratar de estar a la altura de las circunstancias o esforzarse en marcar un ritmo ajeno. Es frecuente que los objetivos personales en esta época, los familiares, de amistades o las necesidades de autocuidado, no coincidan, por lo que se debe llegar  a un consenso. Evitando así frustraciones, una carga de estrés desmesurada, rebajando los miedos y las inseguridades, y manteniendo el control de las situaciones, en la medida de los posible.

 

                  La incertidumbre, los cambios, evitar alejarse de la zona de confort, es otra de las problemáticas que nos trasladan los pacientes. No olvidemos que son fechas de salidas, planes, fiestas, comilonas, reuniones (también laborales o entre amigos). Son inumerables presiones, experiencias a vivir desde una zona de incomodidad y dificultad, para bastante personas (no todos los pacientes lo viven y manifiestan de la misma manera). Se mencionan una larga lista de condicionantes según la enfermedad: (estos son algunos ejemplos)

 

                                1)  alimentación

                                2)  dolores

                                3)  estado de ánimo

                                4)   incomodidad

                                5)   ansiedad

                                6)   estancia en el hospital

                                      etc

 

      Una respuesta bastante común es fingir, no trasladar las dificultades del momento, sentir la pérdida de control en estas fechas al dejarse llevar por planteamientos ajenos. Lo que llaman “poner buena cara y sonreir”. Se mezcla a veces, con una amplia gama de preguntas a resolver, pues hay personas que hace tiempo que no nos ven, y la enfermedad puede ser un tema llamativo en las reuniones, sobre todo cuando sale a colación de la alimentación o de un malestar manifiesto.

 

          Otra situación  que no quiero dejar sin comentar son las estancias en el hospital, continuas para algunos, episódicas para otros, o más espaciadas para otros muchos. Lo cierto es que al coincidir en estos días tan señalados del calendario, se siente una mayor pérdida, ausencias, alejamiento y retraimiento. Están tintadas por la tristeza y la nostalgia, pero también por la ilusión de las visitas y de los planes de futuro.  Un recuerdo muy especial para los que en esta situación os encontreis.

 

        Quizás estemos retomando la incomodidad inicial, pero son muchos los pacientes que hablan abiertamente de sus síntomas, que alaban la comprensión de sus familias y que se sienten adaptados en el día a día. Por ello, aquí recojo diferentes voces y visiones de esta convivencia a tres bandas, sentadas a la mesa del turrón.

 

Os deseo un buen comienzo de año!!

Feliz 2017!!

 

Victoria Sánchez Mújica

Psicóloga de la salud – Psicoterapeuta

Responsable de proyecto

Publicado:3 enero, 2017 | Comentarios: 2

Felices fiestas

 

En estos días estamos viviendo, unas fiestas muy señaladas en el calendario. momentos que para algunos son de reencuentros, de risas, de “comilonas”, para otros de preocupaciones, de estrés, de temores. Se nos vienen a la cabeza, fechas anteriores, momentos pasados o incluso no vividos, seres queridos u otras reuniones. Afectos, tristeza, tensiones, enfados…un popurri emocional que suele acompañarnos en estos días que estamos viviendo.

 

Es por ello, que como cada año, os escribo para haceros llegar mis mejores deseos de salud, prosperidad y disfrute. Espero coleccionéis todos aquellos instantes intensos, bellos, sonrientes, … para que nos acompañen a lo largo del 2017.

 

¡¡¡FELICES FIESTAS!!!

 

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Publicado:21 diciembre, 2016 | Comentarios: 0

Fortaleciendo un equipo: La pareja.

Fortalecer el equipo de la pareja sentimental es una labor importante y necesaria, para que los afectos perdurén y no nos dejemos llevar por conflictos externos o internos que nos alteren o perturben. En muchas ocasiones no le damos esa necesaria relevancia, y dejamos que pase el tiempo sin dedicar parte a hablar de cómo nos sentimos, cómo nos encontramos, expresar nuestras dudas, gratitud, afecto, o exponer problemas que están sucediendo (completamente normal) en el interior de la pareja, en la relación.

 

Un conflicto, es algo habitual en las relaciones sociales. Puede empeorar la comunicación o endurecerla durante un período de tiempo, pero también aportará cambios, crecimiento personal y de la pareja, curiosidad, aprendizajes,…etc. La clave del conflicto no sólo es cómo lo resolvemos sino cómo lo encaramos, cómo reaccionamos a las palabras del otro, si las entendemos o nos está pareciendo un ataque. La clave es nuestra actitud, es lo que nos puede llevar a seguir en el conflicto, y no encontrar una solución viable u oportuna para ambos y para la relación.

 

Ejemplo: Si una persona pasa a mi lado y me pisa. Puedo pensar que ha sido sin querer y que tenía prisa o no me ha visto, o puedo pensar que me ha pisado a conciencia. El conflicto comienza justo después de mi actitud. Si creo que ha sido sin querer puedo indicar a esa persona lo que ha pasado pero elegiré un tono más amable o tolerante. Pero si creo que ha sido a propósito, puede que mi tono sea más beligerante. Por ello, en muchas ocasiones, cómo entiendo algo que ha sucedido, mi actitud y mi reacción, marcarán el conflicto. Consecuentemente hemos de ser conscientes de que existe ese conflicto, tener una buena disposición para resolverlo y mejorar nuestras habilidades comunicativas.

 

Tengamos en cuenta que en el caso de los conflictos ocasionados en una relación de pareja, las emociones están a flor de piel y la historia común de ambos, las creencias conyugales y de dos personas, aportarán una carga extra a los conflictos que debemos entender y sobre lo que se deberá reflexionar. a veces es importante hacerlo de manera conjunta evitando suposiciones o malos entendedidos, que suelen darse por separado.

 

Los conflictos conyugales se suelen dar en las siguientes áreas:

  • Responsabilidades y toma de decisión: cómo se realiza, quién decide, quién carga con el peso por ejemplo de la casa, de los niños, del ocio, del trabajo externo o mantenimiento del hogar…etc.

  • Comunicación: “no me prestas atención”, “no me escuchas”, son frases que a menudo se escuchan en la consulta. Traen una carga detrás que debemos analizar.

  • Intimidad/cambio de hábitos: La pareja cuando convive ha creado un espacio propio, en el que confluyen dos creencias, dos perspectivas, de dos personas que vienen de diferentes familias de origen. Ese es un debate interno que se da muy a menudo.

  • Afecto/sexualidad: Las relaciones experimentan una evolución que si traducimos en temperaturas, podríamos ver como el inicio es un caldeamiento, luego una pasión desbordante, para situarse con el transcurrir de los años en una temperatura templada, menos cálida, hasta un posible enfriamiento. Este tipo de cuestiones también son, de hecho, planteadas a menudo por las parejas.

Los motivos por los que estos conflictos se suelen generar con mayor incidencia son etapas de cambio, crisis vitales por las que atraviesa la relación de pareja como toma de decisiones conjuntas en temas prioritarios, situaciones estresantes,… En estos casos podemos citar la inestabilidad laboral o económica, que alguno de los miembros de la pareja padezca una enfermedad, la paternidad o maternidad, así como cambios relevantes en la vida de los hijos (nacimiento, educación, independencia,…etc). En todos los casos citados, y otros en los que cada uno esté pensando, se pone a prueba a este equipo: La pareja. Son diversas pruebas para las que seguramente no estemos preparados. ¿¿¿Qué necesitamos para superarlas???

 

  • habilidades de comunicación

  • relación segura

  • confianza mutua

  • ser capaces de verbalizar y expersar nuestras emociones

  • compartir nuestras debilidades y fortalezas

  • no desesperar

  • querer continuar juntos y afrontar las dificultades unidos

  • grandes dosis de motivación

  • habilidades resolutivas

  • dialogar

  • respetar el espacio del otro

  • evitar culpas o reproches

  • hablar sobre la relación

  • que los momentos positivos ganen fuerza y peso en la relación

Otro dato que se puede aportar es cómo el paso del tiempo en cuestión de conflictos no es un gran aliado, pues incrementa por momentos y por etapas las dimensiones y la gravedad de los problemas. Pasando de una ligera incomodidad, con sospecha de que algo sucede, pasando por un tono de malestar en el que no sabemos cuál es el problema pero empieza a afectarnos, hasta transcurrir por las tensiones, y alcanzar el punto crítico de crisis. En cada escalón es más necesaria la ayuda profesional y se cuenta con más dificultades en su resolución.

Publicado:17 noviembre, 2016 | Comentarios: 0

Cómo hablar del diagnóstico a nuestr@s hij@s

La comunicación es fundamental para adaptarnos a la nueva situación, para aceptar la enfermedad, para amortiguar los miedos surgidos y los pensamientos negativos, de las personas afectadas ( paciente y familia).

Es comprensible que los padres alberguen dudas sobre este tema. Hablar de la enfermedad con sus hijos son momentos a preparar, a planificar, y don muy relevantes para que los niñ@s comprendan la situación. La decisión la deben de tomar los padres (o personas responsables de los menores).

 

De este tema estuvimos hablando este fin de semana en el  “Taller: Cómo hablar del diagnóstico a nuestros hijos” en el III Encuentro Estatal de Familias afectadas por el Sindrome de Noonan. Los asistentes mostraron sus dudas al respecto y se mostraron muy participativos.

 

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Comenzamos con unas reflexiones …

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En muchas ocasiones los padres evitan un situación comprometida y dolorosa. Unas palabras que aportarán realidad a la situación diaria que viven al verbalizarla.

 

A menudo los padres esperan que sean sus hij@s lo que hagan las preguntas. Pero es posible que percibiendo la tensión que genera ese tema de conversación, también eviten sacarlo. En ese caso estamos ante la protección de sus hijos a los padres, tal y como han sido enseñados. Pero se debe evitar ese pacto de silencio y de protección mutua que impide la comunicación en el hogar sobre un tema tan importante.

El tiempo en este caso, no será un aliado, pues dificultará esa primera conversación. sobre todo debido a la gran imaginación de los niñ@, que percatándose de que sucede “algo raro” habrán cubierto los huecos de falta de información con fantásticas argumentaciones propias, historias creativas y que les han servido para entender lo que no había sido explicado. a veces nos amaparamos en su corta edad para no dar explicaciones, pero hemos de hablar con un lenguaje apropiado, siendo muy claros y cercanos, aportando lo que ellos puedan entender, adaptado a su madurez y necesidades.

 

La comunicación es necesaria, es por ello que la siguiente diapositiva nos indica cómo, cuándo qué y quién debe de hablar con los pacientes más pequeños.

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Tengamos en cuenta la edad, la madurez y las necesidades de cada niñ@. En la siguiente diapositiva lo desgranamos:

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Por qué debemos ser sinceros con los más pequeños y aportar la información necesarias para que entiendan el proceso que están viviendo. en la siguiente diapositiva se exponen los puntos clave:img_20161016_201518_315

 

 

Publicado:16 octubre, 2016 | Comentarios: 0

No soy capaz de… Cambiando el chip.

 

Las personas nos ponemos trabas mentales antes de realizar una acción. Dudamos y nos planteamos resultados adversos sin apenas haberlo intentado. Parece que buscamos razones por las cuales no seamos capaces de llevar a cabo algo en concreto, como excusas que nos amparen y justifiquen.

 

A mí, siempre se me han dado muy mal las manualidades, no seré capaz de hacerlo.”

Tendría que hablar con mis padres, no sé qué decir, al final lo pondré peor.”

No he intentado sacar el carné de conducir, para qué, ya sé que eso no voy a poder.”

Para qué empezar algo que no seré capaz de acabar.”

Es mejor que pase del tema, no seré capaz de afrontarlo”.

Siempre lo hago mal”.

¿Y si fracaso?”

 

Piedra a piedra construimos muros que nos sirven como sistemas de defensa tras los que ocultarnos, y hacernos más pequeños. De esta manera si algo no sale como esperábamos, ya hemos adelantado parte del trabajo, regodearnos en el calificado “fracaso”, y lanzar otro par de piedras más al muro, para la siguiente ocasión en que se nos ocurra intentarlo. De hecho, lo que nos vamos tatuando, cada vez de manera más profunda, es esa frase que parece perseguirnos “no soy capaz”, en nuestra piel.

 

Pero, ¿cómo empezó todo? ¿Cómo podemos desembarazarnos de ese “tatoo” de dudoso gusto? ¿Por qué juzgamos constantemente nuestras capacidades , habilidades o recursos personales?

 

Tengamos en cuenta que la mayoría de enseñanzas sobre nuestras capacidades fallidas son ejemplos aislados, o lo que es lo mismo, generalizaciones de situaciones muy puntuales. Si en un par de ocasiones algo no ha tenido el resultado esperado, a la tercera pensamos que volverá a suceder de la misma manera, nos desmotivamos, y dejamos que ese resultado negativo vuelva a suceder, generando una racha que se convertirá en ley finalmente.  La manera de referirnos o expresarnos sobre nosotros mismos, marca una distancia severa. La diferencia palpable entre el verbo “ser” y el verbo “estar”, es la diferencia entre considerar que somos de determinada manera y no hay cambio posible y el entender en que cada momento o circunstancia nos adaptamos y por lo tanto existen cambios posibles y nuevos desarrollos en nosotros. La primera opción “yo soy así” provocará etiquetas que nos lastren, definiciones que acorten muy mucho quiénes somos, y de qué somos capaces.  ¿Con qué opción nos sentimos más identificados?

 

       Opción A                               Opción B

  Soy un enfermo                    Estoy enfermo/me siento enfermo

  Así es mi caracter                Así me he comportado

  Soy una persona triste        Me siento triste

  No tengo salida                    No veo la salida

…                                              …

Hemos de considerar que cualquier tarea es mucho más llevadera si creemos que  “podemos llevarla a cabo” de antemano, desde el nivel de motivación, la confianza en uno mismo, pasando por los elementos positivos y el disfrute de la misma, y terminando por eliminar los juicios de valor negativos o los miedos bloqueantes a errar.

 

      • Los juicios de valor, mengüan nuestra capacidad de actuar, de decidir, de pensar sin generalizar.

      • Los aprendizajes se nutren sobre todo de ocasiones en que lo intentamos y no salieron las cosas como queríamos. No digamos fracasos, son experiencias que nos ayudan a aprender.

      • Ampararnos en el “no soy capaz de”, es una pérdida de potencial y de recursos. Además, evita que sigamos desarrollándonos.

      • El miedo es una emoción que nos avisa, que da la alarma para que seamos precavidos ante algo, pero si nos paralizamos estaremos dejando que nos domine.

      • La actitud que adoptemos ante los conflictos será esencial a la hora de afrontarlos de manera derrotista o más motivados, por lo que tendrá un gran peso sobre el resultado.

      • Las ideas preconcebidas también nos restan. Experimentemos antes de creer a pies juntillas que no vamos a poder hacer algo.

 

 

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 Porque…

¿Y si podemos? ¿Habrá sido suerte, el destino,..?

¿o lo habremos conseguido Nosotros porque

en ese momento pensamos y actuamos

como personas Capaces?

Publicado:27 septiembre, 2016 | Comentarios: 0

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